La vida tras los muros: acompañar para no dejar solo a nadie
La Pastoral Penitenciaria de Palencia recibe la Medalla de bronce al Mérito Social Penitenciario por una labor que va más allá de la atención regliosa
Detrás de los muros del Centro Penitenciario de La Moraleja, en Dueñas, hay historias que no terminan cuando comienza una condena. Lo que hay principalmente son personas que necesitan ser escuchadas, acompañadas y, en muchos casos, encontrar apoyos para afrontar una nueva etapa.
Esa es una parte esencial de la labor que desarrolla la Pastoral Penitenciaria de la Diócesis de Palencia, que este 24 de septiembre, Fiesta de la Merced, recibe un reconocimiento por su trayectoria y compromiso.
El Ministerio del Interior ha concedido a la Pastoral Penitenciaria de la Diócesis de Palencia la Medalla de bronce al Mérito Social Penitenciario, un reconocimiento que pone el foco en una tarea que se desarrolla durante todo el año y que tiene como una de sus principales claves el acompañamiento.
"Lo más importante es estar con ellos"
Francisco Javier García Gutiérrez, responsable de la Pastoral Penitenciaria de la Diócesis de Palencia y capellán de La Moraleja, resume la esencia de esta misión en una idea sencilla: "lo más importante es estar con ellos".
Un 'estar' que se traduce en entrar en los módulos, escuchar, conversar y compartir momentos con personas que atraviesan una etapa especialmente complicada de sus vidas.
Porque la realidad penitenciaria no puede reducirse únicamente al cumplimiento de una condena. Tras cada interno hay una historia personal, familiar y social que ha llevado hasta allí y que continúa mientras dura la estancia en prisión.
García Gutiérrez habla precisamente de esa realidad en la entrevista difundida por la Diócesis de Palencia, en la que aborda el significado de acompañar a quienes cumplen condena y las situaciones que se encuentran quienes trabajan dentro de La Moraleja.

Labor que no termina en la prisión
La Pastoral Penitenciaria cuenta con un equipo de voluntarios que, junto al capellán, mantiene esa presencia dentro del centro. Su labor incluye el acompañamiento humano y espiritual, pero también se prolonga más allá de los muros de la prisión cuando llegan los permisos o el momento de preparar la salida.
Ahí cobra especial importancia la colaboración con Cáritas, que permite continuar acompañando a quienes necesitan apoyo para reconstruir su vida una vez fuera del centro penitenciario. No se trata únicamente de abrir una puerta, sino de ayudar a que, al otro lado, existan oportunidades para empezar de nuevo.
En su día a día, quienes desarrollan esta labor también se encuentran con problemas que no empiezan en la prisión. Situaciones de pobreza y exclusión, problemas relacionados con las drogas, salud mental o violencia forman parte de una realidad social que tiene también su reflejo dentro de los centros penitenciarios.
Por eso, la Pastoral Penitenciaria plantea su trabajo desde una perspectiva que pone a la persona en el centro. Escuchar antes que juzgar, acompañar antes que dejar sola a una persona y mantener el vínculo cuando llega el momento de salir forman parte de una misma tarea.
El acompañamiento de las personas que disfrutan de permisos o afrontan su salida de prisión busca precisamente evitar que la ruptura con el centro penitenciario se convierta también en una ruptura con cualquier red de apoyo.
Fiesta de la Merced
La Fiesta de la Merced permite acercar a la sociedad palentina una realidad que habitualmente permanece al otro lado de unos muros. Una realidad formada por condenas y delitos, pero también por personas, familias, dificultades y posibilidades de reconstrucción.
Este año, además, la jornada tiene un significado especial para la Pastoral Penitenciaria de la Diócesis de Palencia con la entrega de la Medalla de bronce al Mérito Social Penitenciario. Un reconocimiento que llega a una labor discreta y cotidiana, basada en algo tan sencillo como permanecer cerca de quienes atraviesan uno de los momentos más difíciles de sus vidas.








