Los terracampinos necesitan ganar a la Arandina y esperar un tropiezo simultáneo de Mojados y Unionistas B para seguir un año más en Tercera
El Becerril se agarra al milagro en el Mariano Haro
Los terracampinos necesitan ganar a la Arandina y esperar un tropiezo simultáneo de Mojados y Unionistas B para seguir un año más en Tercera
Noventa minutos para intentarlo. Noventa minutos para creer. El Becerril afronta este domingo una última jornada de auténtico vértigo en la Tercera RFEF, obligado a ganar y a mirar de reojo a otros dos campos para intentar culminar una permanencia que, a día de hoy, parece más cercana a la épica que a la lógica matemática.
El conjunto terracampino recibirá a las 18.00 horas, en horario unificado, a una Arandina que ya no se juega nada. Pero el verdadero partido del Becerril se disputará también a decenas de kilómetros de distancia, pendiente de lo que ocurra en Salamanca y Mojados.
La clasificación no deja demasiado margen: el equipo palentino es penúltimo con 26 puntos, dos menos que el Mojados y el Unionistas B, precisamente el equipo que marca la permanencia. Eso obliga a los de Francis Olea a sumar los tres puntos y esperar que ambos rivales fallen al mismo tiempo.
La buena noticia para el Becerril es que tiene ganado el golaverage particular con los dos conjuntos y también saldría beneficiado en caso de un triple empate. Traducido al lenguaje de la última jornada: le basta con que Mojados y Unionistas B empaten sus respectivos encuentros.
El problema es el contexto. El filial salmantino recibe al Numancia B, ya descendido matemáticamente, mientras que el Mojados juega en casa frente a La Virgen del Camino, otro equipo sin objetivos clasificatorios. Sobre el papel, ninguno de los rivales directos tiene un calendario especialmente amenazante.
Por eso, en Becerril se habla más de orgullo y competitividad que de cuentas. El equipo llega golpeado tras la dura derrota de la pasada jornada en Bembibre, un 4-1 que frenó la posibilidad de depender de sí mismo y volvió a evidenciar la irregularidad que ha acompañado al conjunto palentino durante buena parte de la temporada.
Aun así, el Mariano Haro se prepara para vivir una de esas tardes de radio pegada al oído, de teléfonos mirando resultados ajenos y de emociones cruzadas. Porque el Becerril, pese a las dificultades, sigue vivo.
Y mientras haya opciones, por remotas que parezcan, nadie en la villa terracampina está dispuesto a rendirse antes de tiempo.








