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Cómo preparar los faros y el parabrisas para una conducción más segura en invierno
La mala visibilidad es uno de los factores que más incrementa el riesgo de accidente durante el invierno, especialmente en regiones con niebla frecuente, lluvia persistente y menos horas de luz, como ocurre en gran parte del norte y centro de España. Cuando el conductor ve peor —o su vehículo no es visible a tiempo—, la capacidad de anticipación disminuye incluso a velocidades moderadas.
Preparar correctamente la iluminación y el sistema de limpieza del parabrisas antes del invierno no es una cuestión estética ni secundaria. Es una medida directa de seguridad vial que reduce errores de percepción, frenadas tardías y maniobras imprevistas. La revisión debe centrarse en lámparas, faros, escobillas y el sistema de lavado, ya que pequeños fallos combinados pueden generar una visibilidad claramente insuficiente.
Iluminación: más allá de "que la luz funcione"
Muchos conductores asumen que, si la luz se enciende, está en buen estado. Sin embargo, con el tiempo las lámparas halógenas o LED pierden intensidad, cambian el patrón del haz o generan deslumbramientos irregulares, algo especialmente peligroso con lluvia o niebla.
Es fundamental revisar:
- Lámparas delanteras y traseras, sustituyéndolas cuando el color, la intensidad o la uniformidad ya no son correctos.
- Faros y pilotos, comprobando que no haya humedad interior, fisuras o suciedad persistente.
- La correcta orientación del haz, ya que una mala regulación reduce la visibilidad propia y molesta a otros conductores.
Según información experta de AUTODOC, la iluminación cumple una doble función clave: permitir al conductor ver correctamente y garantizar que el vehículo sea reconocido con rapidez por el resto de usuarios de la vía. Desde AUTODOC destacan que: "Las delanteras emiten un tono de color blanco y están diseñadas para indicar la presencia del vehículo desde el frente, sin iluminar la carretera".
Además, en vehículos con varios años de uso, los kits de pulido de faros son una solución práctica para recuperar transparencia en ópticas opacadas por el sol, el frío y la suciedad, mejorando notablemente la eficacia lumínica sin sustituir todo el conjunto.

Parabrisas y limpiaparabrisas: el punto crítico en lluvia y niebla
En condiciones invernales, el parabrisas se convierte en el principal filtro visual del conductor. Si las escobillas limpiaparabrisas están desgastadas, endurecidas por el frío o mal ajustadas, dejan franjas de agua, provocan reflejos y reducen la nitidez del campo de visión.
Conviene:
- Cambiar las escobillas cuando dejan marcas, hacen ruido o no limpian de forma uniforme.
- Revisar el motor del limpiaparabrisas si el movimiento es lento, irregular o se detiene.
- Asegurarse de que el parabrisas no tenga microfisuras que amplifiquen reflejos nocturnos.
Sistema de lavado: visibilidad inmediata cuando más se necesita
El sistema de lavado suele infravalorarse hasta que deja de funcionar. En invierno, la suciedad de la carretera, el barro o la sal pueden cubrir el parabrisas en segundos. Si las boquillas están obstruidas o el bombeo del lavaparabrisas falla, el conductor pierde visibilidad justo en el momento más crítico.
Para evitarlo:
- Usar líquido limpiaparabrisas apto para bajas temperaturas.
- Limpiar regularmente las boquillas de salida.
- Sustituir la bomba si la presión es insuficiente o intermitente.
Tabla práctica: elementos clave, señales de desgaste y consecuencias
Componente | Señales de desgaste comunes | Riesgo si no se revisa |
Lámparas / LED | Luz más débil, color irregular, encendidos intermitentes | Menor visibilidad nocturna y peor detección del vehículo |
Faros / pilotos | Opacidad, humedad interna, grietas | Pérdida de alcance lumínico y mala señalización |
Kits de pulido de faros | — (solución preventiva) | Faros opacos reducen hasta claramente la eficacia de la luz |
Escobillas limpiaparabrisas | Franjas de agua, ruidos, saltos | Visión distorsionada con lluvia o niebla |
Motor del limpiaparabrisas | Movimiento lento o irregular | Incapacidad para limpiar en situaciones intensas |
Boquillas / bomba de lavado | Chorro débil o inexistente | Imposibilidad de limpiar el parabrisas al instante |
Prevención sencilla, impacto directo en seguridad
La combinación de buena iluminación, faros transparentes, escobillas eficaces y un sistema de lavado funcional reduce de forma clara los riesgos asociados a la conducción invernal. No se trata de grandes reparaciones, sino de mantenimiento preventivo basado en componentes accesibles y revisiones periódicas.
En invierno, la seguridad no depende solo del estado de la carretera. Empieza por ver bien… y por ser visto a tiempo.








