El ejemplar murió al ser arrollado por un turismo en Cervera de Pisuerga unos días después de reforzarse las medidas para proteger a varias familias de la especie
Muere un oso pardo joven atropellado en la Montaña Palentina
El ejemplar murió al ser arrollado por un turismo en Cervera de Pisuerga unos días después de reforzarse las medidas para proteger a varias familias de la especie
La población de oso pardo de la Montaña Palentina ha sufrido un nuevo revés. Un ejemplar macho joven falleció este viernes por la noche tras ser atropellado por un turismo en la carretera CL-626, a la altura del término municipal de Cervera de Pisuerga, una de las zonas donde la especie mantiene una presencia cada vez más destacada.
El accidente se produjo sobre las 20.45 horas, cuando el conductor alertó al Servicio de Emergencias 112 de Castilla y León tras impactar con el animal en el kilómetro 219 de esta vía, que conecta Aguilar de Campoo con el límite de Asturias. El automovilista resultó ileso, mientras que el oso murió como consecuencia del golpe.
Hasta el lugar se desplazaron efectivos de la Guardia Civil de Tráfico y personal de Medio Ambiente para inspeccionar la zona y hacerse cargo del ejemplar. Durante la mañana del sábado, agentes medioambientales trasladaron el cadáver al Centro de Recuperación de Animales Silvestres de Burgos, donde la próxima semana se le practicará una necropsia que permitirá confirmar las causas de la muerte y conocer más datos sobre el animal.
Aunque todavía no se ha podido determinar con exactitud su edad, la Junta de Castilla y León ha confirmado que se trata de un macho joven, cuya gestión corresponde al Servicio de Espacios Naturales, Flora y Fauna. Además de retirar el cuerpo, los agentes realizaron una inspección del lugar del siniestro y recogieron muestras para completar la investigación.
La muerte del ejemplar se produce en un contexto especialmente delicado para la conservación del oso pardo en la provincia de Palencia. Hace apenas unos días la Junta restringió temporalmente el acceso a una zona del Pico Curavacas tras detectar la presencia simultánea de tres hembras con seis crías nacidas este año.
La medida buscaba minimizar las molestias humanas en un periodo clave para la supervivencia de los oseznos, ya que la escasa vegetación de alta montaña aumenta su exposición tanto a las personas como a posibles encuentros con machos adultos.
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