Vivir cerca de autovías o carreteras principales está relacionado con mayor riesgo de demencia y Parkinson

Autovía

Vivir cerca de carreteras principales o autovías está relacionado con una mayor incidencia de demencia y enfermedad de Parkinson, según sugiere una nueva investigación publicada esta semana en la revista 'Environmental Health'. 

Los investigadores, de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), analizaron los datos de 678.000 adultos en el área metropolitana de la ciudad de Vancouver. Según sus hallazgos, vivir a menos de 50 metros de una carretera principal o a menos de 150 metros de una autopista se asocia con un mayor riesgo de desarrollar estas enfermedades, probablemente debido a una mayor exposición a la contaminación del aire.

 

Los investigadores también han probado que vivir cerca de espacios verdes, como parques, tiene efectos protectores contra el desarrollo de estos trastornos neurológicos. "Por primera vez, hemos confirmado un vínculo entre la contaminación del aire y la proximidad del tráfico con un mayor riesgo de demencia y Parkinson", explica el autor principal del estudio, Weiran Yuchi.

 

Para su investigación, los investigadores estimaron las exposiciones individuales a la proximidad de las carreteras, la contaminación del aire, el ruido y las zonas verdes en la residencia de cada persona usando el código postal. Durante el período de seguimiento, los investigadores identificaron 13.170 casos de demencia, 4.201 casos de Parkinson, 1.277 de Alzheimer y 658 de esclerosis múltiple.

 

Para la demencia y el Parkinson, vivir cerca de las carreteras principales o de una autopista se asoció con un 14 y un 7 por ciento de aumento en el riesgo de ambas condiciones, respectivamente. Debido a los números relativamente bajos de casos de Alzheimer y EM en el área metropolitana de Vancouver en comparación con la demencia y el Parkinson, los investigadores no identificaron asociaciones entre la contaminación del aire y el aumento del riesgo de estos dos trastornos.

 

Sin embargo, ahora están analizando los datos de todo Canadá y tienen la esperanza de que el conjunto de datos más amplio proporcione más información sobre los efectos de la contaminación en Alzheimer y EM.

 

Cuando los investigadores tomaron en cuenta los espacios verdes, encontraron que el efecto de la contaminación del aire sobre los trastornos neurológicos estaba mitigado. Los investigadores sugieren que este efecto protector podría deberse a varios factores. "Para las personas que están expuestas a un nivel más alto de espacios verdes, son más propensas a ser físicamente activas y también podrían tener más interacciones sociales. Incluso podría haber beneficios solo de los aspectos visuales de la vegetación", explica el autor principal del trabajo, Michael Brauer.