Una exposición para promocionar la danza de Cisneros

Danzantes de Cisneros

El Ayuntamiento de Cisneros ha organizado una amplia exposición que recoge los elementos más definidos de esta localidad: la historia de su danza y paloteo.

Con esta exposición, germen del Museo Aula del Paloteo de Cisneros, se continúa el trabajo de documentación y puesta en valor del importante patrimonio inmaterial que suponen las Danzas de Danzantes de la provincia de Palencia (para las que la Diputación Provincial ha solicitado la declaración de Bien de Interés Cultural).

 

La exposición prorroga la serie iniciada en Fuentes de Nava y que seguirá desarrollándose en los meses sucesivos en las localidades de Ampudia o Palenzuela entre otras, arropadas con encuentros de danzantes y dulzaineros, seminarios y presentaciones de libros y cds con los repertorios de estas danzas.

 

El desarrollo, textos y montaje de la exposición está comisariado por el etnógrafo Carlos A. Porro que ha trabajado en el proyecto junto con el propio Ayuntamiento de Cisneros, con la colaboración, en el diseño de los paneles y cartelería, de la recién creada Coordinadora de Danzantes de Palencia.

 

La exposición pondrá en valor una las múltiples muestras vivas de nuestra tradición que, por fortuna, y a veces con gran trabajo y contra corriente se mantienen en nuestra comunidad: la danza y el paloteo.

 

Su vitalidad, apuntan, se hace latente a través de los siglos y es constatable como pocos testimonios patrimoniales en los documentos, por el apego y gran fuerza que siguen manteniendo en las localidades donde se conserva con plena vigencia.

 

En toda la comunidad y en nuestra provincia han ido despareciendo de manera rápida en los últimos cuarenta o cincuenta años demasiadas manifestaciones culturales: músicas, trajes, bailes, costumbres, artesanías, etc.

 

Muchas localidades "han perdido ya de forma definitiva esta riqueza etnográfica de modos y formas, otras lo han adulterado o repintado de tal manera que a penas se aprecia el fondo de raíz, y algunas lo mantienen a medias, con escuetos testimonios unidos no ya a la cofradía, fiesta o el propio pueblo de donde surgieron, sino como un hecho "folklórico" aislado, más propio de un escenario que de las calles donde en ocasiones se avergüenzan de la propia representación local volviendo los ojos a tradiciones foráneas, importadas o mediatizadas donde parecen preferirse los repertorios de otras regiones a los propios".

 

La danza se presenta como manifestación habitual en nuestra tierra desde al menos el siglo XV (heredando elementos sin duda mucho más antiguos) y no deja de representar al pueblo en el transcurso de su historia.

 

La evidencia de la importancia histórica y patrimonial de esta danza aparece documentada al menos desde principios del siglo XVII aunque, siguiendo la tónica general de estas danzas vinculadas primigeniamente a la festividad del Corpus Christi, se pueden rastrear su actividad probablemente desde el siglo XV.

 

La Cofradía de la Virgen del Castillo mantiene en la actualidad la tradición y la dedica a una virgen gótica del siglo XIV, que se recoge todo el año en una capilla mudéjar, espectacular como la de la cercana ermita del Cristo del Amparo. Bajo su manto se instituyó una cofradía de pastores, tal vez en el siglo XVII, deshecha y retomada en diferentes ocasiones hasta fundar en 1925 la “nuevamente creada y titulada Hermandad de Nuestra del Castillo” y que según costa “viene de tiempo inmemorial”.

 

La exposición se desarrollará en una sala recogiendo numerosos testimonios de este patrimonio inmaterial, de danzas y rituales documentados desde esos años en los viejos registros de los libros de la Cofradía de la Virgen del Castillo.

 

Es la danza de Cisneros una de las que con plena vigencia se mantiene actualmente, habiendo mantenido gran parte del ritual asociado a la fiesta (su reparto de tortas, los versos o el azote del chiborra son claros ejemplos).

 

La muestra hace un recorrido por el rito, a través de paneles explicativos, donde se recogen datos sobre las cofradías, el repertorio de los danzantes, la singular indumentaria, la música o la propia fiesta en honor a la Virgen del Castillo que se desarrolla entorno al 8 de septiembre.

 

Otros elementos que se podrán ver son varios de los trajes de la danza como son el saco del “chiborra” o director de la danza, con su irreverente “besa”, el traje de vísperas de los danzantes y el singular traje de danzante del día de la fiesta con sus almidonadas enagüillas, sus mandiletes, cintas y pañuelos, y su sombrero adornado de plumas que le dan a la danza, de exclusividad masculina, fuerza y empaque.

 

Castañuelas, palos e instrumentos musicales completan la muestra que va ilustrada con una buena colección de fotografías desde las primeras décadas del siglo XX hasta el pasado año 2014 y que arroparán al visitante que hasta aquí se acerque en la intención de conocer su propio legado cultural.

 

La colaboración de diferentes instituciones ha sido fundamental para poder llevar a cabo el proyecto, desde la propia Cofradía de la Virgen del Castillo, la Diputación Provincial con su campaña de ayuda y desarrollo a este tipo de manifestaciones artísticas y patrimoniales desde la Escuela de Folklore o el propio Ayuntamiento de Cisneros, en cuyo Centro Cultural se desarrolla el contenido de la exposición.