Tradición y fervor para la Semana de Pasión en Palencia

Domingo de Ramos en Palencia

La Semana Santa es la celebración más importante del calendario festivo de la ciudad de Palencia. Declarada como Fiesta de Interés Turístico Internacional a finales de 2012, atesora una historia varias veces centenaria, hundiendo sus raíces en los compases finales de la Baja Edad Media

Es entonces cuando surgen las primeras cofradías penitenciales, derivadas de las antiguas agrupaciones gremiales que, al acogerse a un patrón determinada, comienzan a realizar ejercicios de piedad popular que acabarían dando lugar a las procesiones de disciplinantes precursoras de las procesiones de hoy en día.

 

Cuatro son las cofradías históricas de Palencia. La presencia temprana de franciscanos y dominicos alentaría las devociones y prácticas piadosas por ellos extendidos. Si a ello unimos la existencia en la ciudad ya en el siglo XV de gran número de cofradías de otro tipo, y el impacto en tierras palentinas de las predicaciones dominicanas, y de reformadores franciscanos como Pedro de Santoyo, no es aventurado suponer una fecha temprana para la aparición de la Cofradía de la Vera Cruz, que sería la más antigua según la tradición, aunque no conserva evidencias documentales hasta 1519.

 

La segunda en antigüedad, la Cofradía del Santo Sepulcro, es en realidad el resultado de la unión y fusión de otras tantas, que culminó con la integración de la Cofradía de San Juan Bautista en 1913. Su cofradía matriz u originaria, la más antigua de todas las integrantes, es la Cofradía de San Francisco, fundada en 1407 y refundada en 1563. Aunque se ignora si la cofradía de San Francisco era penitencial en origen, sí que lo sería la de la Quinta Angustia, y fue su hermanamiento lo que transformó su carácter primigenio. Ya en 1604 se funda la Cofradía de Jesús Nazareno, junto al monasterio de la Orden de Predicadores, y con un carácter penitencial desde sus orígenes. Desde entonces tiene, al lado del convento dominico, su capilla y casa-palacio.

 

La última de las cofradías históricas es la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad. Fundada en 1657 y reformada en 1671, durante muchos años sólo pudieron pertenecer a ella los notarios y procuradores de las audiencias de Palencia y Adelantamiento de Campos, dando a la cofradía un carácter cerrado que también tienen otras homónimas.

 

A ellas, se han unido otras cinco cofradías fundadas entre los siglos XX y XXI, que han aportado la espiritualidad de nuestro tiempo sin separarse de la tradición heredada de tantos siglos de penitencia pública: la Hermandad del Santísimo Cristo de la Misericordia, la Cofradía de Jesús Crucificado y Nuestra Madre Dolorosa, la Archicofradía de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli, la Hermandad Franciscana de la Virgen de la Piedad y la Hermandad Penitencial de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia.

 

Todas estas cofradías hacen posible la celebración de una Semana Santa que componen hasta un total de 16 procesiones (que abarcan desde el Sábado de Pasión hasta el Domingo de Resurrección), además de un sinfín de actos penitenciales y actos litúrgicos que configuran una manifestación festiva poliédrica, en la que se mezclan factores sociales, culturales, espirituales, religiosos, tradicionales, turísticos y económicos.

 

La Semana Santa Palentina ha conservado elementos que otras han perdido. Desde el siglo XVI hay referencias documentales a lo que ahora popularmente se llama “el tararú”, un toque de trompeta destemplada que quiere imitar los sonidos de las trompetas romanas que anunciaban el cortejo de los condenados a muerte.

 

Tradicional es también la llamada de hermanos, que consiste en avisar con el tararú a las puertas de las casas de los cofrades, dando tres golpes en las mismas como señal de aviso. Se recuerda así al modo antiguo de llamar a los hermanos cofrades de penitencia a lo largo de los siglos XVI y XVII. Varias cofradías comparten también la tradición de repartir entre sus miembros limonada y pan de anís, recordando así a las famosas colaciones de tiempos pasados que se ofrecían a los penitencies, disciplinantes y autoridades asistentes al cortejo.

 

Pero si hay algo que singulariza a la Semana Santa de Palencia es la unión cofrade. Un hecho totalmente diferenciador y exclusivo de Palencia es el asistir todas las cofradías a todas las procesiones, cubriendo claros o tramos del desfile, a pesar de no portarse en él sus titulares. Esto se viene realizando desde 1802 por acuerdo firmado por las cofradías entonces existentes.