Toda la Tierra se alegra

Las procesiones del Encuentro entre la Virgen y su hijo resucitado ponen fin a la Semana Santa en toda la provincia.

Tal ven en la capital sean los más madrugadores para celebrar la buena noticia de la Resurrección de Jesús, pero la Pascua Florida, entre la liturgia cristiana y la tradición es fiesta grande en todos los pueblos.

 

Las pequeñas localidades palentinas, estos días festivos, han notado el incremento de vecinos y por unas horas las calles de muchos pueblos han despertado del largo letargo invernal, entre paseos y procesiones. El buen tiempo que ha regalado la Semana Santa en los primeros días de la primavera ha ayudado a que los hijos del Cerrato, la Tierra de Campos, la Vega o la Montaña emigrados a regiones más prósperas, hayan vuelto por unos días a su tierra y sus costumbres.

 

Boadilla de Rioseco, en el corazón de la Tierra de Campos, es un modesto ejemplo de este retorno temporal. Los oficios, las procesiones, la animada vigilia del Sábado Santo o la misa del Domingo de Resurrección han llevado al triple feligreses a la iglesia. Después de varios años, la Virgen del Encuentro ha podido ser portada por los hermanos cofrades de la Virgen del Amparo, como siempre fue la costumbre, después de que algún año haya tenido que salir a hombros de las mujeres del pueblo, a falta de braceros.

 

El buen tiempo y las vacaciones de Semana Santa ha devuelto a las calles y los teleclubes el paisanaje propio de otras épocas o de otras fechas, como fugaz anticipo del verano, que ese sí es el tiempo de la resurección en los pueblos de esta tierra.