"Solo soy una persona que tiene la suerte de vivir haciendo lo que más ama, y por eso me gusta compartir un poco de este mundo con todos"
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"Solo soy una persona que tiene la suerte de vivir haciendo lo que más ama, y por eso me gusta compartir un poco de este mundo con todos"

Palentino de corazón y aviador de una de las principales compañías aéreas del país y compatibiliza su vida familiar con vuelos que surcan el océano y su labor didáctica por redes sociales
 

FOTO ICAL

Una oficina en movimiento de Palencia al cielo, que aúna libertad, aprendizaje y paz en la soledad de la altitud. Privilegiado por poder vivir en una capital de la España de interior y trabajar a miles de kilómetros descubriendo, desde allá arriba, la miniatura que representa el hombre y el ser humano en esta inmensidad de mundo. Francisco Juan López Medina, nacido en Las Palmas de Gran Canaria, aunque considerado como un palentino más al estar asentado en la capital, es comandante en la flota de largo radio de una de las principales compañías aéreas del país. Piloto, pero también divulgador en la red social Twitter, con una cuenta que ha alcanzado más de 6.000 seguidores en unos pocos meses y con otra anterior con cerca de 24.000, con la que acerca este mundo a todos aquellos que no lo pueden disfrutar como él.

 

PREGUNTA- Padre, ciclista, cocinillas y manitas. ¿Por qué aviador? 

RESPUESTA- Mi padre dedicó toda su vida profesional a la aviación, jubilándose como ingeniero de vuelo en el B747, el famoso ‘Jumbo’. La aviación me resultaba algo familiar desde siempre, pero hubo un hecho que hizo que me enamorase del vuelo: cuando al final de mi adolescencia aprendí a volar planeadores en Ocaña. Aquello fue definitivo, y así sigo hasta hoy.


P- Más de 6.000 seguidores ganados desde el mes de mayo en la red social Twitter. ¿’Influencer’ y referente en la aviación? 

R- Ni lo uno ni lo otro. Solo soy una persona que ha tenido la suerte de poder vivir haciendo lo que más ama, y por eso me gusta compartir un poco de este mundo con todos aquellos que no son capaces de disfrutarlo como yo. Ya sea por miedo o porque no pueden volar tanto como desean. 


P- ¿Esperaba tantas interacciones y seguidores en tan poco tiempo? 

R- Lo cierto es que no tanto, pero anteriormente llegué a tener 24.000 seguidores hasta que, sin saber muy bien el motivo, Twitter me canceló la cuenta y he comenzado de nuevo recientemente.
 

P- Nomenclatura, códigos y curiosidades del mundo que rodea al avión. ¿Labor didáctica? 

R- Básicamente sí. Todo comenzó cuando me aconsejaron que escribiera para normalizar lo que hay alrededor del vuelo para ayudar a muchas personas a perder los miedos o temores que padecían. En cierta medida, lo que hago es traducir al español nuestras cosas.


P- ¿Es importante acercar la aviación al ciudadano de a pie? 

R- Es importante porque gracias a la industria de la aviación, puedes subirte en un avión y experimentar otras culturas completamente diferentes a la tuya en cuestión de horas. Genera un crecimiento económico y comercio que nos afecta a todos en una u otra manera. Pero si hay algo especial que hace la aviación es darnos tiempo. Hasta hace poco, para ir de Europa a América o Asia, de Madrid a Nueva York o a Tokio se tardaban semanas o incluso meses, mientras que hoy es posible desayunar en Madrid, almorzar en Frankfurt y cenar en Miami todo en casi un mismo día. 


P: De Palencia al cielo. ¿Qué significa para usted volar? 

R: Volar significa libertad. Significa reunión de familiares y amigos, aprendizaje, ampliación de conocimientos, culturas y sueños. Sobre todo, significa paz, allá arriba en la soledad de la cabina los pilotos pasamos muchas horas en una calma y soledad disfrutando de las mejores vistas inimaginables en esa nuestra tan especial oficina. Se puede decir que yo voy de Palencia al cielo, porque mi trabajo me permite vivir aquí, es algo que recomiendo a todos mis compañeros y a todos aquellos a quienes la pandemia ha demostrado que con el teletrabajo pueden vivir mejor. Vivir en una capital de la España de interior, o en algún pueblo fuera de Madrid, merece la pena sin lugar a dudas, tanto económicamente como en salud, porque eres dueño de tu tiempo. 


P- La cabina del aparato presenta muchos botones, palancas y pantallas. ¿No resulta lioso desenvolverse? 

R- Como todo en este mundo requiere de un entrenamiento y formación sin lugar a dudas, pero una vez que los usas a diario forman parte de todas las acciones que hemos de hacer en cada vuelo y no es lioso. Yo lo llamo un baile sincronizado con una melodía única.


P- Sus publicaciones de centran en la importancia del radar del avión. ¿Sin esta herramienta, es volar a ciegas?

R- En alguna publicación he hablado del radar para ayudar al pasajero con miedo a volar a comprender un poco la manera que tenemos de usarlo, ya que es importante como herramienta para evitar las zonas tormentosas y por ende las turbulencias. 


P- Las inclemencias meteorológicas y el arte de coser. ¿Qué es? 

R- Coser es un término aeronáutico que usamos para el zigzagueo que hacemos con el avión al volar entre nubes o tormentas mientras las evitamos. Esa línea imaginaria que dejamos detrás como nuestra trayectoria de vuelo pareciera un hilo cosido entre los núcleos tormentosos.


P- Conocido por sus vuelos de más de diez horas a destinos de Sudamérica. ¿Piensa en que mucha parte de su trayecto sólo hay agua bajo usted? 

R- Por supuesto que sí. No solo desde el punto de vista técnico como un reto, sino como la magia que día tras día hacemos miles de personas cruzándonos en unas breves horas un tercio de la circunferencia del planeta uniendo mundos tan dispares.


P- Una emergencia a bordo y el océano no son buenos amigos. ¿Cómo se gestionar un momento en el que la ayuda no puede llegar?

R- La mejor gestión es la prevención, y absolutamente todos los posibles están contemplados, tanto técnicos como humanos. 


P- El pasado junio se especializó en Toulouse para poder volar en el nuevo A-350. ¿Empujón a su carrera como piloto? 

R- Por supuesto que sí. Ahora vuelo la flota del A330 y el A350, ya que la retirada del servicio del A340, el cual también volaba, se adelantó como consecuencia de la pandemia.


P- ¿Se siente privilegiado? 

R- Mucho, porque nosotros no vamos al trabajo, vamos a volar.


P- Al mando de diversos modelos de avión. ¿Hay grandes diferencias? 

R- Las hay, pero en el caso de Airbus han diseñado unos aviones con un nivel muy alto de similitud en todo. Desde la forma de los interruptores y su color, a la filosofía de trabajo en cabina o del cómo enfrentarnos a una emergencia. Hay grandes diferencias entre los modelos, pero con entrenamiento y mucha formación se pueden volar hasta dos. Siempre con el beneplácito de las autoridades aeronáuticas obviamente.


P- Los controladores y el personal del aeropuerto juegan un papel vital. ¿Nota diferencias entre España y otros lugares a los que vuela?

R- Internacionalmente hay protocolos y convenios que buscan la homogeneidad en los servicios de transito aéreo, lo que no quita que cada país tenga su especial personalidad y diferencias sutiles que hace que en nuestro trabajo tengamos que estar constantemente adaptándonos a las nuevas situaciones. 


P- El mundo en miniatura. ¿Cómo se ve todo desde ahí arriba? 

R- Se ve maravillosamente bien, los accidentes geográficos, las ciudades, la inmensidad del océano, los ríos, el Amazonas… Quizá la conclusión que sacas allá arriba es que el hombre y el ser humano es realmente una miniatura en esta inmensidad y nos sentimos pequeños al ver durante las noches oscuras el infinito de estrellas y constelaciones. Ayuda mucho a relativizar todo.


P- Horas y horas de allá para acá. ¿Es posible la vida social y familiar? 

R- La vida familiar es el mayor peaje que pagamos en esta profesión. Hay compañeros que duermen en casa a diario, pero en el caso mío es imposible dado que, tras cruzar el Atlántico, solemos estar allí unas 24 horas descansando y esperando que regrese otro avión con el que volvernos a Madrid. Es cierto que la vida familiar y social giran en torno a nuestro calendario mensual de vuelos, pero como en otras profesiones que exigen una especial dedicación, toda la familia se implica para que el cómputo final sea positivo para todos.


P- ¿Desconecta o evalúa todo cuando viaja como pasajero en un avión? 

R- Suelo desconectar bastante y, a veces, me duermo incluso antes de que cierren las puertas del avión. Aunque, si vuelo en otra empresa u otro tipo de avión a los que estoy acostumbrado, me mantengo curioseando un poco más.


P- Uniformes y tendencias modernas en las tripulaciones. ¿Se ha perdido la seriedad y el glamour? 

R- No lo creo, porque, aunque el uniforme, la imagen, el lenguaje con el que se hable al pasajero sea más o menos formal, el avión y lo que hemos de hacer con él es igual para todos. Quizás alguna compañía roce la línea de lo más pedestre, pero una vez en marcha manda la física y la aerodinámica.