Santa María la Blanca de Villalcázar celebra su centenario como Monumento Nacional con arte y literatura

Esta iglesia "monumental" alberga numerosos bienes muebles y acoge a la virgen a la que Alfonso X el Sabio dedicó varias de sus cantigas.

El arte y la literatura son dos de los sellos que hacen diferente a la iglesia de Santa María la Blanca, ubicada en la localidad palentina de Villalcázar de Sirga, desde sus inicios en los tardíos años del siglo XII hasta la actualidad, cuando se cumplen 100 años desde que Alfonso XIII la nombrara Monumento Nacional un 6 de diciembre de 1919.

 

El arte, por los numerosos bienes muebles que alberga en su interior, y la literatura porque Alfonso X el Sabio dedicó varias de sus cantigas a la virgen que se ubica en el templo palentino. Una iglesia "monumental" en todos los sentidos, como la define el delegado Diocesano de Patrimonio, José Luis Calvo, que también guarda relación con el Camino de Santiago, al encontrarse en una localidad por donde transcurre parte del mismo, y relacionada con al Orden del Temple.

 

Aunque la iglesia gótica contaba con cinco naves en sus inicios, de las que se conservan parte, en la actualidad se pueden seguir observando muchos de los hitos artísticos que la hacen "singular" como son los sepulcros reales que alberga, los retablos o sus portadas. "Santa María la Blanca destaca por su monumentalidad, grandiosidad de espacios y por albergar bienes muebles, algunos únicos en Palencia de Castilla y León", incide Calvo.

 

En concreto, la capilla de Santiago, iluminada por un gran rosetón, acoge tres sepulcros góticos en los que fueron sepultados el infante Felipe de Castilla y Suabia, hijo de Fernando III el Santo y hermano de Alfonso X el Sabio, fallecido en 1274, de Inés Rodríguez Girón, segunda esposa del infante Felipe, y el de Juan de Pereira, caballero de la Orden de Santiago.

 

Los dos primeros están exentos y apoyados sobre leones, destacan por la representación en relieve de los difuntos, en pose yacente y ricamente ataviados, y están labradas bajo arcos apuntados de intradós trilobulado y castilletes en sus enjutas. La riqueza escultórica de ambos sepulcros se ve acentuada por la policromía que los cubre.

 

También destacan el retablo Mayor se compone de piezas y elementos realizados en diferentes épocas que conforman un conjunto tardogótico y otro dos retablos del siglo XVI, el de Santiago y el de Nuestra Señora del Rosario. Y por último, las portadas decoradas con figuras labradas en las dovelas y los frisos.

 

DECLARACIÓN MONUMENTO NACIONAL 1919

 

Sellos todos ellos que hicieron que hace 100 años el rey Alfonso XIII la nombrara Monumento Nacional, declaración que en aquellos años solo recibían las "iglesias de primera categoría" como San Juan de Baños, el Monasterio de Santa María la Real, San Martín de Frómista o la Catedral, subraya el delegado Diocesano de Patrimonio.

 

Esta declaración ha contribuido favorablemente "al mantenimiento, conservación, protección y exhibición del templo", ha aseverado Calvo, además de a que "se haya cuidado con más esmero" porque en 1919 se encontraba en un situación "muy lamentable" según muestran las fotografías de la época.

 

En la actualidad el edificio se encuentra bien "aunque tiene necesidades", cuenta con humedades, hay que intervenir en la torre... Todas intervenciones que "no afectan a la estructura principal del edificio".

 

"Estás iglesias tan importantes tienen que tener una conservación y protección adecuadas, siempre tienen que estar en obras, igual que una catedral", ha explicado José Luis Calvo, mientras recordaba que cada año tanto la Junta, como la Diócesis y la parroquia llevan a cabo distintas obras.

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