Restauradas 39 piezas en el VI Taller de la Diputación

Estas procedentesn de 21 localidades de la provincia, algunas de autores tan significativos como Alejo de Vahía, Juan de Valmaseda y Juan de Villoldo.

El VI Taller de Restauración de la Diputación y la Diócesis de Palencia ha arreglado 39 piezas procedentes de 21 localidades de la provincia, algunas de autores tan significativos como Alejo de Vahía, Juan de Valmaseda y Juan de Villoldo.

 

La presidenta de la Diputación, Ángeles Armisén, y el vicario general de la Diócesis, Anastasio González, acompañados del delegado diocesano de Patrimonio, José Luis Calvo; han visitado este martes la Catedral de Palencia, con motivo de la clausura del Taller en un acto que ha servido, además, para hacer entrega de la obra pictórica 'Santa Úrsula y las 11.000 vírgenes'.

 

Esta pieza, cuya ubicación original de la pintura hasta su traslado en el siglo XVIII al trascoro de la Capilla Mayor fue la Capilla de Sta Úrsula, era la imagen principal de un retablo que no se conserva, y según consta en las fuentes escritas (Real Academia de la Historia, Archivo Español de Arte), fue encargada y pagada en 1531 por el arcediácono y canónigo Esteban Fernández de Villamartín, y ejecutada por el pintor conocido como Maestro Benito, seguidor y discípulo de Juan de Flandes.

 

La pintura está realizada sobre cuatro grandes paneles de madera de pino mediante técnica mixta (pintura al temple y retoques con óleo) y tiene unas dimensiones totales de 273 por 235 centímetros.

 

En concreto, entre el 16 de enero y el 13 de febrero la intervención se llevó a cabo en la Catedral; en ese momento se decidió trasladar la pieza al taller ubicado en el Seminario Menor Diocesano, pues las obras de restauración de la Catedral no favorecían el trabajo 'in situ'.

 

Durante el confinamiento debido a la COVID-19 se interrumpió la actividad del taller, y la restauración de la tabla finalizó a mediados del mes de mayo. Los procesos más importantes realizados durante la intervención han sido la consolidación del soporte y la policromía, la limpieza de la capa pictórica y la reintegración de la misma.

 

La limpieza ha consistido en la eliminación de una gruesa capa de barniz envejecida y oscurecida, que ocultaba la excelente calidad de la pintura y los detalles que salpican toda la superficie y ponen de manifiesto la ejecución de la obra por parte de un maestro de la pintura, de un pintor de primer nivel.

 

Ejemplo de estos detalles son el preciosismo de las joyas de las figuras femeninas, la delicadeza de sus rostros y gestos, las verrugas de la cara y brazo del soldado principal que enfatizan su maldad, o los brillos y contrastes metálicos de las armaduras de los bárbaros.

 

La retirada de la capa de barniz y la suciedad superficial ha permitido también apreciar las inscripciones que aparecen en algunas espadas: 'ICV', 'ICHRNGXO', 'CIHCC', que pueden corresponder con siglas de sentencias latinas ('Iesus Christus Vincit') o estar relacionadas con simbología alfa-numérica.

 

Los tratamientos de restauración han permitido conocer el estilo y manera de trabajar del artista y constatar que la pintura fue intervenida anteriormente: se llevaron a cabo numerosos repintes por encima de la policromía original y se sellaron las uniones entre tablas. Las tablas de los extremos fueron serradas para redimensionar la pieza y adaptarla a un espacio concreto.

 

La superposición y transparencia de las capas de color deja al descubierto el dibujo subyacente y las modificaciones o cambios de criterio llevados a cabo por el pintor en el momento de ejecución de la pintura (la figura del soldado anciano tenía los brazos desnudos y fue vestido en un momento posterior, quizá por orden del comitente).