Registro de la jornada: la ley que nadie sabe cómo cumplir

La norma, muy sucinta, genera dudas y es difícil de aplicar en la mayoría de pymes y negocios de autónomos. Trabajo ha dado algunas indicaciones y asume que no podrá sancionar por ahora.

Este domingo, día 12 de mayo, entra en vigor la obligación de registrar la jornada diaria de todos los trabajadores, una norma que afecta a la totalidad de las empresas y que está generando una gran inquietud por un motivo muy concreto: nadie, ni siquiera quien la promulgó, sabe a ciencia cierta qué hay que hacer para cumplirla. Estas son las claves de la ley.

 

La norma, aprobada en pasado mes de marzo en un decreto con varias medidas de carácter laboral, recoge de manera muy sucinta las nuevas obligaciones de las empresas. Tiene que haber un registro con la jornada horaria, que se debe guardar 4 años y que debe ser fiable, porque puede ser objeto de revisión; el incumplimiento de la norma puede derivar en multas, tras inspección de 626 a 6.250 euros. Y nada más. Una norma excesivamente laxa que ha obligado al Ministerio de Trabajo a dar explicaciones el pasado viernes, a 48 horas de la fecha tope, y a anunciar una guía para cumplirla, que no estará lista hasta el lunes 13 de mayo, ya con la norma en vigor.

 

 

Requisitos del registro horario

 

El registro obligatorio que las empresas deben tener listo debe incluir el inicio y finalización de la jornada del trabajador, sin perjuicio de la flexibilidad horaria, y se organizará y documentará mediante la negociación colectiva o acuerdo de empresa o, en su defecto, por decisión del empresario previa consulta con los representantes legales de los trabajadores. Son pocos los sectores que han iniciado estas conversaciones.

 

El sistema deberá acreditar la hora de comienzo y finalización de la jornada de los trabajadores, aunque en el caso de elementos configurativos internos (pausa, descansos, otros), será necesario dejar constancia de su existencia para que no se considere como tiempo de trabajo efectivo todo el horario comprendido entre inicio y finalización de jornada.

 

En cuanto a las jornadas especiales de trabajo, que existen en distintos sectores y actividades con especialidades en tiempo de trabajo y descansos, el Real Decreto 1561/1995, de 21 de septiembre, sobre jornadas especiales de trabajo, se considerará norma especial aplicable también en relación con el registro de jornada, en tanto que en el mismo se contemplan singularidades capaces de afectar a esta nueva obligación formal.

 

 

Pero, ¿cómo lo hacemos?

 

Son las propias empresas las que tienen que elegir la fórmula o el método para recoger esa jornada, con los mínimos y las garantías que exige Trabajo. Las grandes empresas y la administración ya controlan la jornada, así que lo tienen fácil. Lo malo es para las pymes y autónomos, 80% del tejido empresarial y los negocios del país.

 

Trabajo no ha dado indicaciones sobre las fórmulas que aceptará y todos los implicados, desde patronal a sindicatos y la propia inspección de Trabajo, entienden que hay que dejar rodar la norma para ver cómo funciona porque la casuística es muy variada.

 

 

Sin multas, por ahora

 

Ante esta situación, la Inspección de Trabajo y Seguridad Social no multará inicialmente a aquellas empresas que carezcan del registro horario de jornada a partir del domingo, siempre y cuando demuestren que están negociando su implantación con los representantes de los trabajadores o que prueben, de buena fe, que están trabajando en ello desde el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social.


La ministra de Trabajo en funciones, Magdalena Valerio, ha llamado a las empresas a cumplir "sin agobios" pero "con seriedad" el decreto ley que obliga a registrar la jornada laboral de cada uno de sus empleados, medida aprobada en marzo para "acabar con el fraude" que suponen las horas no remuneradas ni libradas y que tampoco cotizan.

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