Pintadas contra el eremitorio de San Vicente

Cervera de Pisuerga.
Foto Medina Gallo

Hay gente que desconoce el patrimonio artístico. Que no respeta la historia. Que se mueven por un afán extraño: el de la gracieta, hacer daño. No valoran nada, comentan algunos vecinos. No saben quiénes son. "Es una pena", comentan otros.

 

El caso es que el eremitorio rupestre de San Vicente ha sufrido los efectos de los "grafiteros" del mal gusto. Los vándalos que llegan y llenan de pintadas uno de los emblemas de nuestra querida montaña palentina. ¿Qué ganan con ello? Nada. Ésa es la respuesta. Ahora toca limpiar, remozar. Trabajar para que el eremitorio, con tantos y tantos años de historia vuelva a su ser natutal. 

Esperamos que las fuerzas de orden público descubran a los autores.