Mix, 'pool', beneficios caídos del cielo, derechos de emisión... diccionario para (intentar) entender lo que nos cuesta la luz
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Mix, 'pool', beneficios caídos del cielo, derechos de emisión... diccionario para (intentar) entender lo que nos cuesta la luz

Planta de electricidad

El funcionamiento del mercado energético y la composición del recibo de la luz están plagados de términos que explican cómo funcionan.

El precio de la energía llega a este lunes, en puertas de final de agosto, a su récord histórico y augura una factura final de cerca de 100 euros de media para los consumidores. Entender este proceso, en el que los hogares se juegan cientos de euros, supone adentrase en un mundo muy desconocido y familiarizarse con un diccionario de términos que explican cómo funciona el mercado energético y cómo se compone el recibo final. Y muchas veces no se logra adivinar por qué la luz sube cuándo hace frío y cuando hace calor, cuando pesan las energías 'sucias' y las 'verdes'... El funcionamiento del mercado energético y la composición de la factura son las dos claves.

 

El mercado de la energía

El mercado mayorista de la energía es el 'lugar' donde se compra cada día la mayor parte de la energía que al día siguiente va a consumirse en España. Es el demoninado 'pool'. Funciona desde 1998 y en él se casa la oferta y la demanda para determinar el precio de la energía eléctrica para cada una de las 24 horas siguientes. El mercado está gestionado por OMIE, un operador independiente.

 

Se negocia un precio diario y seis intradiarios. Para cada uno de ellos se 'casa' un precio entre 0 y 180 €/MWh. Los vendedores de energía son las centrales de producción de todos los tipos, además de los productores de energía solar, eólica, biomasa, hidráulica... Son las grandes eléctricas. Los compradores son los consumidores, que lo hacen a través de las comercializadoras, un mercado con hasta 70 marcas, pero controlado por cuatro que coinciden con las grandes productoras.

 

Se trata de un mercado que se rige por criterios marginalistas: la última central que entra al cruzarse la oferta y la demanda para cada hora marca el precio que luego cobran todas. O lo que es lo mismo, todas las centrales cobran lo que cuesta la más cara. Es decir, si para cubrir la demanda de hoy hace falta comprar energía generada con gas y esta es la más cara, el resto de energías entrarán a ese precio. Eso impide que la participación de energías verdes teóricamente más baratas rebaje de verdad la factura.

 

Este funcionamiento genera dos de los conceptos más nombrados en las últimas semanas: derechos de emisiones y beneficios caídos del cielo. La energía que viene de fuentes más 'sucias' y caras, como el gas, paga un canon por producir emitiendo más CO2, los derechos de emisiones. Las productoras incluyen ese coste en el precio al que vender en el mercado mayorista y ha pasado de 20 a 60 euros por tonelada en poco tiempo.

 

El problema es que como la energía produdida con gas no sólo es necesaria para cubrir la demanda, sino que suele marcar el precio más alto, arrastran a ese precio al resto de energías por el funcionamiento marginalista visto más arriba. Eso no sólo evita que baje el precio al usar más energías baratas (las renovables), sino que encarece el precio final de manera artificial: la energía 'barata' de eólica, solar o hidroeléctrica se paga al mismo precio del gas aunque no cargue con el coste de los derechos de emisión. Eso son los beneficios caídos del cielo, una buena cantidad que se embolsan las eléctricas. El Gobierno quiere regular esta situación para que ese dinero de más se dedique a rebajar la factura.

 

Mix y pool

Pero, ¿cómo se cubre la demanda? Cada día se hace una previsión de la demanda en función de cálculos estadísticos. Para atenderla se genera el mix energético, también conocido como matriz energética, que es la composición final de la electricidad producida por las distintas fuentes de generación de energía (renovable y no renovable) que cubren la demanda energética diaria del país.

 

En función de la posibilidad de cubrir demanda de cada una de las fuentes de producción se genera ese mix que marca la participación de cada tipo en el 'pool' de cada jornada, la 'piscina' en la que se contabiliza la energía eléctrica que se calcula va a hacer falta y el precio final que se va a pagar por la electricidad, marcado por la energía que se paga más cara, generalmente la generada con gas, y que carga con los costes extra de los derechos de emisión y los beneficios caídos del cielo por el funcionamiento del 'pool' y el mix energético.

 

La factura de la luz

Otro de los misterios del asunto energético: comprender la factura del suministro eléctrico. El recibo se lleva una parte importante de los costes de un hogar y es muy difícil de entender. Su importe final tiene que ver con el precio de la energía en el mercado mayorista, pero no sólo: en la factura entran otras muchas cosas, algunas muy relacionadas con el suministro y otras no tanto.

 

El precio de la energía tiene un peso cercano en la factura de en torno al 24%, mientras que alrededor del 50-55% corresponde a los peajes -el coste de las redes de transporte y distribución- y cargos -los costes asociados al fomento de las renovables, a las extrapeninsulares y las anualidades del déficit de tarifa- y el resto, a impuestos.

 

El peaje es lo que se paga en cada factura por el coste de llevar la electricidad (o el gas) al consumidor: es lo que cuesta el transporte y la distribución a través, por ejemplo, de las redes eléctricas que también hay que pagar (construcción y mantenimiento). Incluyen transportar la energía por redes de alta tensión (2,96% de la factura) y distribuir la electricidad hogar a hogar, con instalación y lectura de contadores (10,04% de la factura).

 

Por otro lado, están los cargos del sistema eléctrico, un capítulo más controvertido: se discute si estos costes deberían estar o no en la factura, pero hoy por hoy los pagamos en el recibo. Están compuestos por las primas a las energías renovables (17,22% de la factura):

 

Incluye también las compensaciones extrapeninsulares (4,14% de la factura), que es lo que se paga para que los consumidores de Canarias y Baleares paguen los mismos precios que los peninsulares. Y por último, la amortización del déficit, lo que se paga por el déficit tarifario creado hace unos años y que hay que devolver a las eléctricas.

Comentarios

Ja 15/09/2021 09:33 #6
Y si Aznar, Felipe Gonzalez y otros políticos, cuando abandonan la política se hacen consejeros de las eléctricas, pues rellenan el pastel.
Prima y Primos 31/08/2021 20:10 #5
Esto es lo mismo que el cuento que nos vendieron con la prima de riesgo, todo artificial e inventado desde despachos que está lejos de la realidad de calle. Gobierno dimisión, por cómplice y " exprópiese "
benito 31/08/2021 09:46 #4
"Y por último, la amortización del déficit, lo que se paga por el déficit tarifario creado hace unos años y que hay que devolver a las eléctricas." déficit creado en los años 90 y que alcanzó su máximo en 2013 y que junto a los intereses de naturaleza financiera son una parte importante de la factura, y que me gustaría conocer.
Sadhu 31/08/2021 08:45 #3
Hace falta una plataforma seria de ciudadanos que plante cara a este atraco consentido por los gobiernos. Un par de meses sin pagar la luz y ya verás cómo espabilan.
Khirs 30/08/2021 15:31 #2
Pues es util el articulo. Yo alucino con que una familia de la España vaciada en un pueblo pedido tenga que pagar un 4,14% más de luz para que los alemanes en Mallorca paguen menos. A lo mejor en su dia esa compensación tenia alguna justificación ahora mismo no.
X 30/08/2021 15:08 #1
Primera palabra del diccionario para entenderlo: DEMAGOGIA BARATA, que no la luz. La que siempre han tenido algunos cuando están en la oposición pero en el gobierno son unos auténticos inútiles salvo para subvencionar unas energías que son pobres pero que hace ricos a los que se acogen a ellas.

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