Miles de empleados públicos, pendientes de la prometida jornada de 35 horas ante las reticencias de la Junta

La falta de presupuestos y las nuevas elecciones complican que los trabajadores públicos recuperen la jornada que tenían antes de la crisis: desde mayo hay un acuerdo para hacerlo y los sindicatos anuncian movilizaciones para obligar a la Junta.

El próximo día 1 de octubre era para miles de trabajadores de la Junta de Castilla y León, 85.000 empleados en plantilla, la fecha señalada para recuperar una de las cuestiones que perdieron con los ya lejanos recortes de la crisis, la jornada de 35 horas semanales. Los empleados públicos la han estado disfrutando parcialmente, primero el pasado verano como excepción, y ahora mismo como parte del horario estival, en lo que se esperaba diera paso a la continuidad de la medida. Sin embargo, las dudas del gobierno regional alejan la deseada jornada y muchos se ven ya prolongando una situación de crisis, el último recorte de aquella época que sigue vivo para los trabajadores del sector público.

 

El asunto lleva sobre la mesa varias semanas, cuando han empezado las reuniones entre los representantes sindicales y el área de función pública para encajar la aplicación de las 35 horas. A poco más de diez días de la fecha, lo último que se sabe es que la Junta ve "poco probable" que se pueda aplicar este año. Así lo ha manifestado el vicepresidente del gobierno regional, Francisco Igea, portavoz de un ejecutivo de PP y Cs que tiene sobre la mesa una 'patata caliente' de grandes dimensiones.

 

 

Clima político y financiación, los obstáculos

 

El problema de fondo es político y de dinero. La Junta calcula que la medida cuesta entre 110 y 120 millones de euros, no porque se paguen a nadie, sino porque hace falta reforzar plantillas. Reducir horas en sanidad y educación, que funcionan por cupos, obliga a contratar más personal. Además, la administración regional ha ligado el destino de las 35 horas a los 440 millones de euros que adeuda el Ministerio de Hacienda por las entregas a cuenta que, por ahora, no se cobrarían hasta diciembre según el gobierno central.

 

 

Un acuerdo firmado en mayo

 

Sin embargo, el pasado mes de mayo el gobierno regional ya firmó con los sindicatos un compromiso para aplicar la jornada de 35 horas de manera definitiva a partir del 1 de octubre como continuación de la excepción del horario de verano. El acuerdo lo firmaron la Junta y los sindicatos más representativos, CCOO, UGT y CSIF. Se hizo tras constatar que la comunidad cumplía los objetivos de déficit, deuda y regla de gasto, con lo que no había impedimento legal. Solo había que hacer los cambios normativos necesarios, porque existe un acuerdo que autorizaba otras necesidades como cambiar la tasa de reposición para permitir contrataciones o aplicara las subidas salariales ya pactadas.

 

El acuerdo incluía trasladar al Gobierno que se formara tras las elecciones la necesidad de realizar las modificaciones normativas necesarias para implantar la jornada de las 35 horas antes del 30 de septiembre, pero en caso de no ser posible (como ha ocurrido) los sindicatos pedían a la Comunidad  prorrogar los acuerdos hasta que se produzcan las modificaciones normativas necesarias: es decir, mantener la jornada de 35 horas disfrutada durante el verano.

 

Sin embargo, el gobierno regional ve con muchas dudas la aplicación de la medida y esgrime esos 440 millones que le 'debe' el Estado. Igea ha informado de que la Junta convocará la próxima semana a los sindicatos firmantes del acuerdo de la Función Pública para "estudiar" la posibilidad de aplicar las 35 horas semanales "a lo largo de la presente legislatura", lo que indica que no se hará de manera inmediata.

 

 

Tenía que estar aplicada en Educación

 

De hecho, en Educación ya se tendrían que haber elaborado los cuadrantes sobre la base de la jornada de 35 horas, y se elaboraron con 37,5; el 1 de septiembre era la fecha tope y los docentes van a estar otro curso con la jornada prolongada. Algo parecido ocurre en Sanidad, donde también se funciona por cupos y habría que reforzar plantillas. Una opción sería una aplicación no simétrica de las 35 horas, pero eso es algo de difícil encaje legal.

 

Según fuentes sindicales consultadas, todo indica que el gobierno regional no quiere aplicar las 35 horas este 1 de octubre. Algunos representantes consultados no dudan en que la no aplicación de las 35 horas será utilizada como arma política en la inminente nueva cita electoral y que el gobierno autonómico tiene ya un 'culpable', la falta de gobierno. Sin embargo, quieren hacer valer lo acordado hace solo unas semanas, en el mes de mayo, y ponen el ejemplo de cómo se ha hecho en otras administraciones como los ayuntamientos, donde se ha optado por flexibilizar la hora de entrada para pivotar de las 37,5 a las 35 horas semanales.

 

 

Los sindicatos firmantes, en contra de la postura de la Junta

 

Los sindicatos UGT y CCOO en Castilla y León muestran su total desacuerdo ante la posición de la Junta de Castilla y León en cuanto a que ve "poco probable" que se lleve a cabo la implantación de la jornada de las 35 horas semanales para las personas empleadas públicas de la Administración autonómica. Ambos sindicatos, a través de un comunicado recogido por Europa Press, advierten de que la recuperación de las 35 horas no se vincula a los presupuestos sino al cumplimiento de déficit, deuda y regla de gasto de 2018, requisitos que la comunidad cumple.

 

Para CCOO y UGT, la posición de la Junta de Castilla y León supone un "flagrante incumplimiento, ya que no respeta el acuerdo firmado con Función Pública y el consejero de Presidencia del Gobierno del PP el pasado mes de mayo. El Gobierno autonómico tiene la obligación de cumplir lo firmado con los representantes sindicales de sus empleados", y advierten que habrá movilizaciones.

 

Por su parte, fuentes de CSIF aseguran que pelearán hasta el final para que se aplique lo acordado en mayo y los 85.000 empleados de la Junta puedan recuperar la jornada de 35 horas que se les arrebató como medida de ahorro durante la crisis.