Los ecologistas piden la colaboración de los agricultores durante la siega para evitar la muerte de rapaces

Los trabajos de siega suponen la principal causa de mortalidad para especies como el aguilucho cenizo, aguilucho pálido o lechuza campestre.

Los trabajos de recolección del cereal han comenzado ya en el sur de la provincia de Palencia y se extenderán durante las próximas semanas a lo largo de todo el territorio provincial.

 

Las nuevas variedades de cereal han producido un adelanto de las fechas tradicionales de la siega, antes situadas en los meses de julio y agosto. Los grupos ecologistas explican que esta circunstancia está resultando de nefastas consecuencias para muchas especies de aves que ubican sus nidos en el suelo. Estas especies son aves rapaces como los aguiluchos cenizo, pálido y, en menor medida, lagunero; así como para un nutrido grupo de aves esteparias como la avutarda, sisón, alcaraván y aláudidos como la alondra común, terrera común o calandria.

 

Los datos de seguimiento de poblaciones de aves comunes que se llevan a cabo en la mayor parte de los países europeos muestran un declive en los últimos decenios próximo al 50% de sus poblaciones.

 

Desde los grupos conservacionistas de Palencia, han pedido a los agricultores que extremen al máximo las precauciones durante los trabajos de siega que tendrán que realizar en los próximos días. Y recuerdan que esta situación resulta de especial relevancia en un año como este, con los cultivos acuciados por una sequía de los dos últimos meses que ha propiciado un retraso en la fenología reproductora de las aves y, muy especialmente, por la presencia de altas densidades de topillos campesinos en muchas áreas de la provincia.

 

Esta última circunstancia ha provocado concentraciones de especies inusuales como la lechuza campestre, o de altas densidades de parejas reproductoras de especies como el aguilucho cenizo. Son estas especies, junto a otras como cernícalos, milanos, ratoneros, cigüeñas o garzas, los principales aliados en la lucha biológica para el control de estas plagas, por lo que la conservación de sus nidos y polladas resulta un hecho de enorme interés y beneficio para los propios agricultores.