La mirada de la fotógrafa palentina Mirta Rojo inmortalizará los momentos de la gala de los Goya
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La mirada de la fotógrafa palentina Mirta Rojo inmortalizará los momentos de la gala de los Goya

Mirta Rojo.

Ya ha colaborado en publicaciones de Vogue, Glamour, GQ, Vanity Fair, El País Semanal o ICON.

Los abanicos con el lema 'Más mujeres' colonizaron la alfombra roja de la pasada edición de los Premios Goya. Agitados al unísono, han traído vientos de cambio al cine español, porque en la gala de este sábado, las mujeres serán protagonistas a ambos lados del escenario.

 

Coincidiendo con la primera edición en la historia de los Goya en la que habrá más nominadas que nominados en una categoría de dirección (la novel), será también pionera la tarea de la fotógrafa palentina Mirta Rojo (1986), primera mujer encargada de inmortalizar las emociones del backstage para el Instagram de la Academia de Cine (@academiadecine) "mientras todavía cae la lagrimilla" de los premiados.

 

"Es cierto que cada vez se valora más a las mujeres, pero ojalá no se tenga que hablar nunca más de ello", confiesa Rojo en declaraciones a Europa Press, pues "sin un trabajo bien hecho, venga de un hombre o de una mujer, no habría encargo", aunque, al mismo tiempo, se siente "orgullosa" de ser la primera mujer encargada de revelar al público, en forma de instantáneas, lo que ocurre entre bastidores.

 

Su trabajo consistirá en captar la emoción de la recogida del premio, un momento que estará muy reciente cuando los premiados pasen ante el objetivo de Mirta Rojo, porque nada más recibir la estatuilla, desfilarán por el backstage. Para lograrlo, asegura que juega a su favor el hecho de que los retratados sean actores y actrices, quienes facilitarán su trabajo "por su capacidad para transmitir".

 

Rojo, que no esperaba "en absoluto" este encargo, ha recibido la noticia con ilusión, aunque confiesa que sigue en "shock". Asimismo, apunta que supone también una recompensa a su trabajo diario, así como al esfuerzo y al respaldo de toda su familia.

 

El contenido de su página web "llamó la atención" de los organizadores de gala, señala. Acto seguido, recibió la llamada: encajaba en el perfil. "Lo tenían tan claro que ni siquiera comentaron que barajaban a más gente", asegura.

 

Su nombre y su trabajo son ya conocidos por la visibilidad que le ha otorgado colaborar con publicaciones como Vogue, Glamour, GQ, Vanity Fair, El País Semanal o ICON, donde ha firado portadas y editoriales de moda, decoración o gastronomía.

 

La cobertura fotográfica del backstage de los Goya es para ella una "responsabilidad", aunque se trata de un trabajo que se asemeja a otros que ya ha llevado a cabo 100.000 veces. Los eventos con famosos se han convertido para ella en algo rutinario por la naturaleza del trabajo que desempeña, pero confiesa que "nunca ha sido tan mediático" porque la retransmisión de la gala, en la que se publicarán algunas de sus fotos en directo, llega a todas las casas.

 

Hasta ahora, ha trabajado en revistas "que quizá suenen a chino", bromea, mientras que los Goya, por el contrario, "son un evento mucho más accesible que se mete en cada casa a través del televisor".

 

De hecho, cuenta que solía reunirse con sus amigos para ver los Goya, algo que para ella significa un momento de reunión. Este año, sin embargo, vivirá la experiencia desde el otro lado de la pantalla, una oportunidad que, espera, venga acompañada de una bolsa llena de encargos y, sobre todo, que le de pie a nuevos proyectos, pues se describe como una persona "lanzada" a la que le apetece superar nuevos retos y sumar experiencias.

 

"MUCHO QUE APRENDER"
"Aún tengo mucho que aprender", admite, a pesar de los 10 años de carrera que acarrea a sus espaldas, una dilatada experiencia que facilita su labor a la hora de lidiar con el mundo de la fama. Rojo, "muy vergonzosa y cero mitómana" afirma que jamás ha pedido un autógrafo a ninguno de los artistas con los que ha trabajado aunque confiesa que, en una ocasión, sí que se hizo una foto con Lolita Flores porque su madre es "fan".

 

No obstante, le haría "especial ilusión" encontrarse con la también palentina Elena Anaya; con Penélope Cruz, con quien nunca ha coincidido y a quien considera un "icono", o Maribel Verdú, pues recuerda que sus amigos auguraron que no llegaría a ser una gran fotógrafa hasta que inmortalizase a la actriz.

 

La cobertura fotográfica de la gala de los Goya supondrá un revulsivo para la meteórica carrera de Mirta Rojo, cuyos pies, sin embargo, permanecen en la tierra, pues ya considera un sueño cumplido y una suerte sentirse realizada con su trabajo: "con eso ya tengo mucho ganado", afirma. Lo máximo para ella sería trabajar en el extranjero --porque solo ha trabajado en España-- firmar la portada de Vogue Italia, viajar y superar nuevos retos.