La exposición Edades del Hombre trae la Virgen María a Palencia en 50 obras
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La exposición Edades del Hombre trae la Virgen María a Palencia en 50 obras

AGENCIA ICAL

Las representaciones artísticas muestran el retrato de la Virgen en distintas facetas de su vida.

La figura de la Virgen María y su papel central en el Camino de Santiago da vida a los tres capítulos de de la exposición Lux que transcurren en las iglesias de Santa María y Santiago de la localidad palentina de Carrión de los Condes y que albergan medio centenar de obras escultóricas, pintura, textiles y libros.

 

Bajo los capítulos ‘Ave María’, ‘Tota Pulchra’ y ‘Virgen y Madre’, la muestra de Las Edades del Hombre orienta la mirada hacia el protagonismo de la Madre de Dios en el Camino de Santiago con obras de maestros como Alejo de Vahía, Pedro Berruguete y su hijo Alonso Berruguete, Pedro de Mena, Gregorio Fernández o Gil de Siloe, entre otros.

 

En primer lugar, la iglesia de Santa María del Camino acoge ‘Ave María’, que está dedicado a la narración evangélica de la Anunciación o Salutación, donde el arcángel Gabriel saludaba a María poco antes de anunciarle su maternidad divina. Es decir, el momento sublime de la encarnación del verbo en el seno vaginal de la doncella de Nazaret y en el que el hijo del Altísimo asume la naturaleza humana.

 

De ahí se pasa ‘Tota Pulchra’, a través de una antigua oración inspirada en un texto bíblico del ‘Cantar de los Cantares’, y que inicia el capitulo dedicado a la belleza espiritual de Maria y en el que se contempla a la “nueva Eva” en su concepción inmaculada, su natividad y su presentación en el Templo.

 

De esa forma, el templo acoge obras como ‘Santa Ana enseñando a leer a la Virgen’, de Juan de Juni (Ca. 1540) el ‘Abrazo en la puerta’, de Pedro de Salamanca (1550), la ‘Inmaculada Concepción’, de Gregorio Fernández (1632), ´La concepción de la Virgen’, de Marcos Sánchez (siglo XVII), la ‘Purísima Concepción’, de Mariano Salvador Maella (1785), o la ‘Inmaculada del 150 aniversario del Dogma’, de Isabel Guerra (2005), en un recorrido por la iconografía mariana de los últimos cinco siglos y su interpretación en pleno siglo XXI.

 

La muestra termina en esta iglesia con una de las obras más importantes: ‘La presentación de María en el Templo’, obra del maestro Pedro Berruguete, que representa a la Virgen llegando al templo de la mano de su madre, Santa Ana y recibida por el sumo sacerdote, vestido como los obispos de finales del siglo XV. Las granadas de su capa evocan la conquista de Granada, en 1492.

 

El comisario local de la sede palentina, José Luis Calvo, explica que en esta obra Berruguete “aun mantiene elementos del Gótico, aunque va introduciendo otros detalles propios de la arquitectura, como las escaleras o una puerta, además de poner en foco en la distribución de los personajes, los diversos planos y el movimiento”. Todo ello para escenificar un relato que no está presente en los Evangelios Canónicos, sino en los Apócrifos.

 

Virgen y Madre

'Virgen y Madre’, el tercer capítulo, a la vez introduce al visitante en los desposorios con José, la Anunciación, la visitación a Isabel, la gestación y el nacimiento de Jesús, la adoración de los pastores y de los Magos, la circuncisión, la presentación de Jesús en el Templo y su purificación, la huida a Egipto, la Sagrada Familia, el hallazgo de Jesús en Jerusalén disputando con los doctores y, por último, acompañando a su Hijo pequeño, como expresión privilegiada de su maternidad divina.

 

Así, la iglesia carrionesa de Santiago comienza con otra obra maestra de Pedro de Berruguete, los ‘Desposorios de la Virgen’ (1490), dando continuidad a los capítulos con una escena en la que, también procedente de los Evangelios Apócrifos, representa a los pretendientes de la Virgen. En la tabla se observa al sumo sacerdote, la Virgen, cuatro doncellas y todos los pretendientes, ya que se va a casar con el más puro, limpio y honrado, que es San José. Destaca la policromía y la elegancia del dibujo, así como la distribución espacial de la misma.

 

El visitante podrá adentrarse en las Medinas, con obras procedentes de Medina del Campo y Medina de Rioseco, a partir de la ‘Virgen de la O’, que está embarazada o con la Virgen “de la cinta” por su estado. En relación a la pintura al óleo sobre tabla, la ‘Visitación’ (1490) del maestro Alejo y procedente del retablo de Nuestra Señora de Los Ángeles, ubicado en la iglesia parroquial de El Salvador, en la localidad palentina de Monzón de Campos.

 

De la visita al ‘Nacimiento de Cristo y la adoración de los Pastores’, de Gregorio Fernández (1614), el gran maestro del Barroco Castellano y de los pasos procesionales de Semana Santa en Valladolid y gran parte de la Comunidad. En la obra expuesta se combina la escultura con la policromía y los movimientos, con los pastores y los dos ángeles en la parte superior.

 

Obras maestras

Entre las 28 obras que acoge el tercer capítulo de la iglesia de Santiago no puede faltar Gil de Siloe y la ‘Circuncisión’ (finales del siglo XV – inicios del siglo XVI), procedente del claustro bajo de la Catedral de Burgos. “En origen era un pinjante de una iglesia, pero después se desmontó. Ahora, este tondo redondo representa la circuncisión del niño, donde el sacerdote porta un cuchillo para llevar a cabo la operación, junto a la Virgen y otros personajes que complementan la escena”, explica Calvo.

 

Y es que, entre la perfección, la belleza y la grandiosidad de todas las piezas, se posiciona por encima la Virgen apocalíptica con el niño en sus brazos, los rayos y la media luna, con San Joaquín de rodillas a la izquierda y Santa Ana a la derecha. Una composición que se estructura como “otra de las obras maestras” en las que están presentes Diego de Siloe, Felipe Bigarny y Picardo, hacia 1526 y 1528, la cual procede del Monasterio de Santa Clara de Medina de Pomar.

 

No es importante “solamente la composición, sino que es espectacular el manto de la Virgen, los broches, las manos, la policromía o esos rayos”, ya que hace referencia a un texto del Apocalipsis. Además, el niño bendice con la mano derecha y, con la otra, sostiene la bola del mundo, al ser el señor del mundo, asevera el comisario local en Carrión de los Condes.