Condenado en Palencia por abusos sexuales, malos tratos y amenazas a su mujer
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Condenado en Palencia por abusos sexuales, malos tratos y amenazas a su mujer

Fachada del Juzgado de Violencia de Género de Palencia

Se enfrenta a una pena de dos años y cuatro meses de cárcel y al pago de una multa de 4.320 euros.

La Audiencia Provincial de Palencia ha condenado a J.P.D. a dos años y cuatro meses de cárcel por un delito continuado de abusos sexuales, malos tratos habituales y amenazas a su mujer durante su matrimonio.

 

Según la sentencia que ha facilitado el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León y que ha recogido Europa Press, por el delito continuado de abusos sexuales se le ha condenado al pago de una multa de 4.320 euros (6 euros al día durante 24 meses).

 

Por el de malos tratos habituales a la pena de 22 meses de prisión, privación del derecho a tener y portar armas durante tres años, así como a no aproximarse a menos de 100 metros al domicilio y lugar de trabajo o cualquier otro punto donde se encuentre la víctima, y a no comunicarse con ella durante 18 meses.

 

El delito de amenazas le ha supuesto la condena de seis meses de prisión. También se le ha privado del derecho a tener y portar armas durante un año y un día más, y se le ha prohibido acercarse a menos de 100 metros de su mujer durante otros 18 meses. Asimismo la tendrá que indemnizar con 6.000 euros por daño moral.

 

El acusado, un hombre de "carácter fuerte y chapado a la antigua", ha ejercido un "constante control sobre la vida de su mujer", según refleja la sentencia, la cual cayó en el alcoholismo para sobrellevar los frecuentes "gritos, insultos y menosprecios" que la profería.

 

Fue la noche del 23 de julio de 2017 cuando J.P.D. después de que su mujer se fuese a su habitación, ya que dormían separados, la llamara para que acudiera la suya con la intención de mantener relaciones. Al no acudir ésta, el acusado fue en su búsqueda y "la cogió de las manos para llevarla a su habitación donde mantuvo relaciones sexuales".

 

Al día siguiente por la tarde, cuando la mujer pensaba que iba a ocurrir lo mismo que la noche anterior, salió de su casa para evitarlo y se encontró a su hijo, quien al contarle todo lo sucedido llamó a la Guarda Civil de Osorno para denunciar lo ocurrido.

 

La mujer ha declarado durante todo el proceso que durante todo su matrimonio se ha visto obligada a mantener relaciones sexuales con su marido "dos o tres veces por semana" y que si no lo hacía la llevaba "de cualquier manera" y la cogía de las manos para conducirla a su habitación.