Coches microhíbridos: qué son y cuánto contaminan en realidad

Los híbridos suaves, resultado de sumar motores eléctricos de 48 voltios, son una alternativa porque pueden llevar etiqueta ECO, pero hay voces que advierten de sus niveles de emisiones.

En los últimos meses, un nuevo tipo de vehículos han cobrado protagonismo en un mercado que, cada vez más, valora las bajas emisiones por cuestiones ecológicas y también prácticas. Los vehículos con etiqueta ECO de la DGT están habilitados para circular por zonas restringidas a otros como Madrid Central o en casi de restricción de tráfico por contaminación. Sin embargo, hay cierta polémica respecto a sus cualidades ecológicas.

 

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) denuncia que la etiqueta ECO de la Dirección General de Tráfico (DGT) se ha convertido en un "reclamo comercial" de las marcas y ha advertido de que algunos vehículos microhíbridos o mild-hybrid (etiqueta ECO) contaminan más que un modelo diésel o de gasolina, con distintivo C. ¿Es esto posible?

 

Los microhíbridos son vehículos con motores de combustión a los que se les añade un sistema eléctrico de 48 voltios, que proporciona un ahorro de aproximadamente el 10% de consumo de combustible y, por tanto, logran una reducción del 10% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y óxidos de nitrógeno (NOx). 

 

OCU defiende que muchos de estos vehículos son coches grandes, muy potentes y con alta contaminación, por lo que, aunque se reduzca un 10% las emisiones gracias al sistema de hibridación suave, estas siempre serán más altas que las de muchos modelos con etiqueta C y motores de poca potencia.

 

"La etiqueta ecológica se ha convertido en un reclamo comercial de las marcas que aprovechan el menor coste de los microhíbridos frente a otras tecnologías menos contaminantes para vender este tipo de modelos claramente favorecidos por el sistema de concesión de etiquetas ecológicas, aunque en muchos casos sean en realidad más contaminantes que otros vehículos más baratos", advierte la organización.

 

En este sentido, considera que el actual sistema de concesión de etiquetas es "injusto", pues, en su opinión, está basado en las tecnologías del motor y no en las emisiones reales de los vehículos. No obstante, cree que es un "buen paso inicial e importante" para concienciar a los conductores de la contaminación.

 

Además, pone de manifiesto que no hay datos oficiales sobre las emisiones reales de los contaminantes que perjudican a la salud (micropartículas y NOx), subrayando que el sistema "favorece a unos vehículos en perjuicio de otros sin un criterio objetivo".

 

"El sistema de etiquetas ambientales condiciona el acceso de los ciudadanos a las áreas de circulación restringida de las grandes ciudades, discriminando en este caso a los dueños de coches que, aunque contaminan menos, tienen una etiqueta peor", apunta. En este sentido, OCU cree que debe revisarse el sistema de concesión de etiquetas medioambientales para que estas puedan cumplir con su objetivo.