Ciudadanos: del cambio al cambiazo

Luis Tudanca, Francisco Igea y Alfonso Fernández Mañueco.

Esta semana va a ser clave para la negociación que debe decidir si en el ámbito político Castilla y León lo cambia todo para no cambiar nada o si se renueva de verdad y en profundidad, no solo en las formas sino en el fondo. Es lo que se juega la Comunidad en la formación de gobierno más decisiva de su historia reciente, acontecimiento en el que a Ciudadanos le ha tocado jugar un papel por el que se juzgará al partido de Albert Rivera, y ya se le está juzgando, en la opinión pública, entre sus afiliados y en las urnas. Y de momento, no está saliendo bien parado.

 

De nuevo, Ciudadanos se ha presentado como un partido entregado al PP en Castilla y León, porque eso es exactamente lo que ha parecido. El motivo, la primera reunión del miércoles para negociar con el PP, que le puede hacer un daño terrible. La dirección de Ciudadanos envió a un negociador de Madrid para asegurarse de que se hacía, punto por punto, lo que la ejecutiva de Rivera había decidido en Madrid. De cara a la opinión pública, el acuerdo con el PP en Castilla y León fluía como pocas veces se había visto.

 

La situación llegaba al asombro al confirmar el negociador de Rivera que el PP es socio preferente, que ni siquiera se sentaría con el PSOE si se llegaba a un acuerdo con los populares. Que los ‘barones’ territoriales socialistas tenían que renunciar a los postulados de su secretario general y que no se negociaría con Luis Tudanca por su condición de ‘peligroso sanchista’. Antonio Espejo daba una lección magistral de cómo se acatan las órdenes de arriba. A su lado, el visceral Francisco Igea hacía el papel de su vida: a duras penas pidió confiar en el cambio, casi como un acto de fe. El ordeno y mando no permitía más.

 

En el primer asalto, el cambio, el motivo esgrimido durante semanas con vehemencia por parte de Igea, se limitaba a un decálogo facilón con lugares comunes como regeneración, apoyo a las familias y autónomos y una bajada de impuestos ya anunciada por sus ‘socios’ en ciernes. No importó siquiera que ese mismo día un juzgado abriera diligencias para investigar si hubo fraude en las primarias para elegir al candidato del PP con el que quieren gobernar la Junta (curioso que fueran las primeras primarias del partido, ’obligado’ por Cs: otra prueba de cómo se toma el PP ciertas exigencias). Ni rastro de las advertencias que el tipo que puso su cara en el cartel electoral había lanzado, día sí y día también, al partido que llevaba tres décadas al frente de la Junta, nada de redes clientelares, ni de chiringuitos, ni de enchufismos. Si ese es el cambio que había estado describiendo, no tiene por dónde cogerlo: es un cambio que más bien parece un cambiazo.

 

A estas horas, el debate interno en Ciudadanos es cruento y es muy fácil adivinar por qué: porque nadie en el partido entiende que el cambio que prometieron en Castilla y León encaje con lo que el partido ha mandado hacer. La realidad es que la película no se parece en nada al libro, y es peor. El candidato no ha dudado en ser el primero en salir a defender, como hizo en la ejecutiva, la otra alternativa, la de acabar con los gobiernos del PP y sus ‘cosas’. Por qué si no, salvo para ese viaje, hacían falta tantas declaraciones.

 

Al día siguiente de la reunión pública con el PP, Igea hizo lo que muchos de sus más próximos esperaban: revolverse. El candidato saltó a la actualidad para matizar lo ocurrido, sacó la primera exigencia seria que ha sido capaz de esgrimir Cs, la de acabar con ciertos cargos ‘eternos’ y cuyos nombres salen mucho en los ‘pinchazos’ de la UCO. Dejó claro que la idea oficial, eso de que ‘cogobernar ya es cambio’, es insuficiente. Está pidiendo a gritos algo tan atrevido como reunirse con el partido que ganó las elecciones. Un detalle importante: lo hizo sin el amparo del partido, en una entrevista en la Agencia EFE. Ha habido, por tanto, discrepancia más que evidente entre la línea oficial y la del candidato que, a estas horas, sabe que jugó fuerte y que puede que se salga con la suya.

 

Puede que este tira y afloja sea solo una escenificación. Que sea un guiño (desesperado o no) al PSOE, o que lo sea al PP. Que se trate de cebar la negociación para luego virar en redondo hacia otras costas políticas. Lo que ya no parece es la antesala de un acuerdo plácido, porque a estas horas el ruido en torno a lo que es la regeneración democrática del PP es ensordecedor, y puede abrirse camino en los juzgados. Ya veremos. El problema es que, por hora, nadie sabe qué es lo que quiere Ciudadanos, que es para ellos ese cambio mil veces descrito en sus argumentarios, enunciado con fuerza por su candidato a la Junta y que ha parecido tan poca cosa.

 

Según lo visto, ese cambio sucumbe ante las fobias personales de Albert Rivera y su declarada animadversión a Pedro Sánchez. Un rechazo que salta por encima de cualquier táctica política presente y, lo más importante, futura. Quizás alguien le tenga que explicar al mesiánico Albert qué pasará la próxima vez si el cambio que supone Cs en Castilla y León es el que el emisario oficial trajo a las Cortes el miércoles pasado. Alguien debe ser el primero que le diga ‘no’ a Rivera. Puede que sea Paco Igea quien deba hacerlo.

Comentarios

correcaminos 11/06/2019 11:13 #11
Ciudadanos e Igea son un fraude.
Borregos y golpistas 11/06/2019 08:44 #10
Ciudadanos ha hecho una campaña diciendo que es uno de los partidos de la derecha, del trifachito como le llamaban hasta hace dos semanas los que ahora quieren su apoyo. Ya no son primos de Rivera, como decían los socialistas hasta hace nada, no; ahora son el motor del cambio. Pues bien, si ahora Ciudadanos apoya a los socialistas en la Junta y ayuntamientos habrá engañado a todos sus electores y sobre todo al resto de los partidos de Colón (aunque algunos llevamos diciéndolo hace años). Eso sí, cuando les ataquen y escupan en País Vasco o en Cataluña que les defienda Sánchez; van listos!
Última vez que os voto 10/06/2019 23:48 #9
Ciudadanos que dice ser liberal, apoyar a las fuerzas más votadas, dirigir el cambio, regenerar el país,... es UN PARTIDO DE DERECHAS, EL HERMANO POBRE DEL PP Y UNA VERGÜENZA
LORENZO 10/06/2019 17:03 #8
De sanidad pública y educación pública no hablan? Tal vez hablen de nuestro futuro, será eso.
Rober 10/06/2019 14:56 #7
Los Cs venian a regenerar la vida politica en este pais y por supuesto la Comunidad. ? se reuniran con el PP en una cafeteria¿ ?tienen miedo de la facheta, y lo
el rey va desnudo 10/06/2019 10:37 #6
Aquí casi nadie dice algo que se está viendo clamorosamente. Es MUY POCO DEMOCRÁTICO que un solo partido, unas pocas personas, decidan si gobierna PSOE o PP en CyL. Eso es hurtar la democracia a los votantes (iba a escribir "a los ciudadanos", jajaja). Nos ahorraríamos estos bochornos con un sistema electoral a doble vuelta, por ejemplo. Parece que a casi nadie por aquí le importe el bochorno, ni tenga ganas de arreglarlo. Democracia de mala calidad, con políticos pésimos... así nos va.
SALVADOR 10/06/2019 10:20 #5
PERO QUE TIPO DE POLITICOS PUEDEN "APAÑAR" LAS ELECCIONES DEL PARTIDO, COMO SE PUEDE DEJAR GOBERNAR A PERSONAS CAPACES DE HACER ESTO, Y LA CIUDADANIA PASA DEL TEMA, LUEGO CUANDO ESTEN EN IEL PODER, A CRITICAR, PERO,,,,,YA ESTARAN EN EL MACHITO. NO CAMBIAMOS
Pedro Jaime 10/06/2019 10:14 #4
La sombra de la Facheta es alargada, muy alargada.....
castilla 10/06/2019 09:39 #3
pp y cs la misma mierda son ....... y los castellanos leoneses somos los mismos gilipollas que les votamos ...... nos merecemos la comunidad que tenemos , pobre, desolada , aniquilada y vieja ..... y con el tiempo convertida en una pocilga y taberna .... tontos tontos y mas tontos que somos
P 10/06/2019 08:24 #2
CUIDADO CON IGEA

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