Carrie Fisher había consumido cocaína, morfina, codeína, oxicodone, éxtasis y heroína antes de morir

Según la Oficina del Forense, en el cuerpo de Carrie Fisher han encontrado cocaína, morfina, codeína y oxicodone en su sistema, además de rastros de éxtasis y heroína en los análisis de orina que se le realizaron en su ingreso hospitalario.

Los médicos no pueden asegurar que la presencia de este cócktail tuviera relación directa con el infarto masivo que sufrió durante un vuelo de regreso a Los Ángeles.

 

Tres días después de desvelarse la apnea del sueño como la causa de la muerte de Carrie Fisher, la autopsia ha sido publicada y, tal y como adelantaban algunos medios, se ha revelado la presencia de varias sustancias toxicológicas en su organismo cuando fue ingresada el 23 de diciembre de 2016 tras sufrir un ataque cardíaco masivo durante un vuelo de vuelta a Los Ángeles.

 

Los análisis forenses arrojan la presencia de cocaína, morfina, codeína y oxicodone en su sistema, aunque existen rastros también de dos sustancias más. “Además de la cocaína y los opiáceos encontrados en un análisis de orina, también había una cantidad muy pequeña de MDMA, comúnmente conocido como éxtasis, y de heroína. No se pudo determinar la dosis y el tiempo en que se tomaron ambos fármacos”, señalaron las autoridades angelinas.

 

Carrie regresaba de Inglaterra de promocionar su último libro, The Princess Diarist, cuando sufrió el infarto masivo a bordo de un vuelo el pasado mes de diciembre. Un día después de su deceso, su madre, Debbie Reynolds, sufrió un derrame cerebrovascular fulminante. Ambas fueron enterradas.   La autopsia de Carrie Fisher desvela la presencia del 5 de enero en el cementerio Forest Lawn de Los Ángeles.