Zurbarán y 23 esculturas españolas brillan en el Louvre mientras el museo busca sus joyas robadas

Christophe Leribault destaca el impacto de las exposiciones sobre el arte español del siglo XVII, que incluyen 23 esculturas del Museo Nacional de Escultura

Zurbarán y 23 esculturas españolas brillan en el Louvre mientras el museo busca sus joyas robadas
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
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El Museo del Louvre vive una temporada marcada por el arte español del siglo XVII, pero también por las consecuencias del robo de las joyas de la Corona francesa y el reto de modernizar sus instalaciones. Su presidente-director, Christophe Leribault, ha destacado el éxito de las exposiciones dedicadas a Francisco de Zurbarán y a la escultura religiosa española, una propuesta que cuenta con una importante presencia de obras procedentes de Valladolid.

En una entrevista con la radio France Inter, Leribault calificó de "impresionante" la doble exposición y subrayó el interés de reunir pintura y escultura para mostrar la riqueza artística de una época en la que la religión desempeñó un papel central en la creación.

La propuesta incluye una gran retrospectiva de Francisco de Zurbarán (1598-1664), organizada en colaboración con la National Gallery de Londres y el Art Institute de Chicago, y una segunda muestra dedicada a la escultura española, titulada Sculpter la Couleur (Esculpir el color). Esta última reúne 23 obras prestadas por el Museo Nacional de Escultura de Valladolid, un préstamo excepcional que permite acercar al público parisino una parte destacada del patrimonio escultórico español.

Leribault definió a Zurbarán como uno de los grandes maestros de la pintura española y destacó el carácter místico de su obra, especialmente en sus representaciones religiosas. También llamó la atención sobre sus bodegones, en los que la sencillez de los objetos adquiere una dimensión espiritual. La exposición de escultura completa ese recorrido con obras concebidas para despertar emociones intensas. Las figuras religiosas, con sus lágrimas, heridas y representaciones de la sangre, muestran una forma de expresión artística que buscaba conmover directamente al espectador.

Para el responsable del Louvre, la combinación de ambas disciplinas permite comprender mejor el arte español del periodo y la fuerza expresiva que alcanzó tanto en los lienzos como en las imágenes religiosas talladas.

El museo parisino, que recibió alrededor de nueve millones de visitantes en 2025, convierte así el arte español en uno de los grandes focos de su programación expositiva.

El Louvre todavía espera recuperar las joyas robadas

La actividad cultural convive con una de las mayores preocupaciones de la institución: el robo de las joyas de la Corona francesa, perpetrado el 19 de octubre de 2025 en la Galería de Apolo. El botín fue valorado en unos 88 millones de euros, aunque su valor histórico y patrimonial resulta incalculable. "Espero que las recuperemos", afirmó Leribault al referirse a las piezas sustraídas. El presidente del museo reconoció que el asalto afectó profundamente a los trabajadores, por su relación cotidiana con las colecciones y la responsabilidad de conservarlas.

El robo también puso de manifiesto las deficiencias de seguridad del recinto. Leribault explicó que la ventana utilizada por los ladrones ha sido reforzada y que el museo trabaja en la instalación de cámaras y detectores, además de mejorar la protección durante las obras. El responsable del Louvre advirtió de que los museos han dejado de ser considerados espacios protegidos. "Los museos, que se consideraban un poco santuarios, se han convertido ahora en objetivos en todo el mundo", señaló.

Aun así, insistió en que no existe una fórmula capaz de garantizar una seguridad absoluta. El museo debe proteger sus colecciones frente a robos, incendios e inundaciones sin dejar de recibir a millones de visitantes.

Una transformación de 1.150 millones de euros

Los problemas del Louvre van más allá de la seguridad. El edificio necesita reparar cubiertas, renovar instalaciones deterioradas y mejorar la climatización para responder a las necesidades de conservación de las obras y a la afluencia de público. El proyecto de transformación del llamado Gran Louvre, anunciado por el presidente francés, Emmanuel Macron, en enero de 2025, contempla una nueva entrada por la columnata, mejoras en la circulación de visitantes y un espacio específico para la Gioconda.

El plan tiene un presupuesto previsto de 1.150 millones de euros. Según Leribault, Emiratos Árabes Unidos ha aportado 300 millones y todavía quedan otros 360 millones por captar mediante iniciativas de mecenazgo. El responsable del museo aseguró que ha mantenido contactos con posibles patrocinadores de Japón y Estados Unidos.

La modernización de un monumento histórico de estas dimensiones exige una planificación compleja y una inversión elevada. Leribault también defendió la gestión de su predecesora, Laurence des Cars, que dimitió tras el robo, y recordó que los primeros tres millones de euros destinados al plan de seguridad se emplearon en estudios previos a las obras. El gasto había alcanzado los seis millones durante el año en curso, según sus declaraciones.

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