Las mujeres que sostienen el campo español: de la recogida de fresas a dirigir sus propias fincas
España cuenta con 238.535 agricultoras, entre ellas más de 56.000 extranjeras que buscan oportunidades, estabilidad y un futuro mejor para sus familias
Este 2026 es el Año Internacional de la Agricultora para la FAO, un término que en España define a 238.535 mujeres, más de 56.000 extranjeras, según los datos oficiales; más allá de cifras, hay historias como las de Sandica Balcinou, Elvia Fidelia o Rubi Marcela, ejemplos diversos del campo como primera oportunidad laboral. En un sector masculinizado en el que el 63 % son hombres, estas mujeres continúan dejando su huella en los alimentos en tareas muy diferentes.
En total, 238.535 mujeres están afiliadas al Régimen Especial Agrario (REA) y, con los datos de afiliación hasta agosto, el 22,8% de las personas extranjeras afiliadas al sector son mujeres.
En muchos de los casos llegan a España con experiencia previa y contratación en origen a través de programas como el de 'Cosechando oportunidades', que cuenta con colaboración de Cooperativas Agro-alimentarias.
Este es el caso de Elvia Fidelia, una joven hondureña de 32 años que desde su adolescencia ha trabajado en los cultivos de zanahoria, patata y brócoli de su familia, con la ayuda de préstamos y la reinversión de los beneficios en nueva producción. Hace dos años fue una de las seleccionadas por el programa para el cultivo de la fresa en Huelva; cuando acabó esta campaña, decidió alargar su estancia y quedarse a la siembra para aprender sobre el cultivo, ha explicado a EFE. Ahora le gustaría cumplir los cuatro años de trabajo que le ofrece el proyecto, que ve como una "suerte y un privilegio" para salir adelante y apoyar a su familia.
Belinda, también hondureña y participante en esta iniciativa, ha agradecido que estas iniciativas tengan "en cuenta a las mujeres y no solo a los hombres", ya que en el campo "debería haber igualdad" y ellas "trabajan y se esfuerzan por igual".
Su objetivo es ahorrar y aprender para ayudar a su familia que continúa en Honduras, donde sus hijos están aprendiendo a cortar el café, tal como ella hizo de niña a la salida de clase para sostener la economía de su casa.
De contratación en origen a estar al frente de una finca
Hace 20 años, Sandica Balcinou fue contratada en origen en Rumanía para trabajar en el campo onubense; ahora, está al frente de una finca en Lucena del Puerto, donde toma decisiones sobre la siembra y la producción.
"En la época que me fui de Rumanía era la mujer de mi marido, pero aquí me han tratado bien, me han dado libertad y he podido ganar dinero por mi propia cuenta e ir creciendo en el campo", ha reconocido Sandica. Su futuro ahora está en España, donde ha formado su familia, con una hija que también se dedica al campo, si bien le gustaría que saliese de "un trabajo tan duro".
El proceso de regularización: oportunidad o vía de salida
El campo ha recibido el proceso de regularización de extranjeros como una medida «con impacto positivo», según el responsable del sector agrario en Comisiones Obreras de Industria, Vicente Jiménez.
Sin embargo, "no se podrá hacer un balance real" hasta que acaben las campañas importantes en el primer trimestre de 2027.
A su juicio, la regularización permite "abrir las puertas" y encontrar empleo en el campo a personas que no tenían papeles y que ya residían en España, aparte del contingente de mujeres y hombres que las empresas contratan en otros países para campañas específicas.
Aun así, tras este proceso, parte de las regularizadas han cambiado a la hostelería o la limpieza "persiguiendo mayor estabilidad y un salario mínimo garantizado" que "no dependa de la temporalidad" y del cambio de provincias buscando campañas, así como "las duras condiciones trabajando a la intemperie", ha explicado Jiménez. Por el momento, la afiliación al Sistema Especial Agrario (SEA) del Régimen General de la Seguridad Social ha aglutinado al 9,3 % de los afiliados procedentes de este proceso, un total de 39.372 personas a finales de septiembre.
Precisamente Rubi Marcela es una joven colombiana que trabajó en la selección y empaquetado de hortalizas en Almería a su llegada a España hace menos de dos años; ahora, tras el proceso extraordinario, ha optado por dedicarse a la hostelería en busca de más estabilidad laboral y de horarios.
Pese a ello, ha asegurado a EFE que la actividad le gustaba y que no tendría problema en volver al trabajo de cinta, aunque sus prioridades sigan por trabajar de contable, a lo que se dedicaba en su país de origen.







