Palencia se cuela en la emoción de los castells en Tarragona
Juan Luis Alonso y Manolo Martín han vivido con los Xics de Granollers el Concurs de Castells, desde las sólidas pinyes hasta la emoción de ver las mejores construcciones de cerca
"Gratitud", "honestidad", "esfuerzo", "equipo", "entrega". Juan Luis Alonso y Manolo Martín han regresado de Tarragona con un buen puñado de palabras para intentar explicar una experiencia que, en realidad, les cuesta mucho poner en palabras.
Durante este fin de semana han vivido desde dentro el Concurs de Castells, formando parte de las pinyes de los Xics de Granollers y compartiendo con la colla cada emoción de una de las grandes citas de la tradición castellera.
Los dos palentinos ya habían descubierto los castells en julio, cuando los Xics actuaron en Palencia y en Grijota y abrieron sus pinyes a quienes quisieron echar una mano. Pero Tarragona les ha permitido dar un paso más: participar en una jornada castellera, sentir los nervios de la entrada en la Tarraco Arena, compartir la tensión de cada construcción y comprobar desde muy cerca qué sucede cuando una torre humana comienza a levantarse.
Los Xics de Granollers terminaron quintos en la sesión del sábado después de completar con solvencia sus tres construcciones: un 3 de 8, un 7 de 8 y un 4 de 8. Juan Luis y Manolo estuvieron en las pinyes durante los tres castells y vivieron también la preparación y el ambiente previo, la satisfacción por el trabajo colectivo y la frustración de no poder afrontar alguno de los nuevos retos que la colla tiene en mente.
"En Palencia vimos, disfrutamos y participamos de la pinya de una colla. Aquí hemos formado aún más parte de esa colla, de esa pinya", explica Juan Luis.
Desde abajo, muchas veces sin poder siquiera ver qué está ocurriendo sobre sus cabezas, la experiencia es distinta. "Nos hemos alegrado cuando oíamos el cántico y aunque no éramos capaces de ver lo que estaba pasando encima de nuestras cabezas", cuenta.
Lo que más le ha impresionado ha sido comprobar cómo cada persona tiene su lugar, desde los niños que suben hasta lo alto hasta quienes forman la base. "Cada posición de chicos, chicas, jóvenes, mayores que van empujando, que van subiendo, que van participando, son un eslabón de esa cadena que consigue subir", explica.
También ha conocido la otra cara de los castells: cuando el esfuerzo no alcanza para completar la construcción. "Es doloroso ver a veces que un castell se cae, pero la gente se lo toma lo mejor posible. Es una frustración, pero a la vez hay que seguir para adelante", señala.
Manolo tampoco encuentra fácilmente las palabras para resumir lo vivido. Su primera reacción es de agradecimiento a los Xics de Granollers. "Gracias, gracias y gracias por acogernos y dejarnos ser parte de ellos", afirma.
"Ha sido muy emocionante y vibrante vivirlo desde dentro", añade. Para él, los castells son mucho más que una tradición: son "trabajo, esfuerzo, equipo, dedicación, sacrificio, entrega" y, sobre todo, emoción.
Si tiene que quedarse con una palabra, elige "honestidad", porque considera que cada persona que participa "da todo lo que tiene".
Pero Tarragona también les ha permitido contemplar los castells desde fuera. Los pases facilitados por la organización les han acercado a algunas de las construcciones de las principales colles, hasta el punto de que ambos han podido observar a pocos metros la tensión, la concentración y la celebración de cada castell.
Su carácter participativo les ha llevado incluso a echar una mano en algunas pinyes de otras colles cuando una caída amenazaba con abrirlas, sin importar quién estuviera levantando el castell. También han compartido ánimos y reacciones con castellers con los que se han cruzado durante estas dos jornadas.
El temporal que afectó el sábado a la costa catalana obligó a retrasar la sesión del domingo de las 10.00 a las 16.00 horas. Juan Luis y Manolo decidieron aplazar su regreso a Palencia para no perderse tampoco la jornada reservada a las doce mejores colles.
Han podido así vivir el Concurs desde dentro y desde fuera: formando parte de una pinya y contemplando después algunas de las construcciones más espectaculares de la tradición castellera.








