El edificio donde nació Adolf Hitler reabre como sede policial con el objetivo de impedir que siga siendo un lugar de peregrinación para grupos neonazis
Austria convierte la casa natal de Hitler en una comisaría para cerrar el paso al culto nazi
El edificio donde nació Adolf Hitler reabre como sede policial con el objetivo de impedir que siga siendo un lugar de peregrinación para grupos neonazis
La vivienda en la que nació Adolf Hitler en la localidad austríaca de Braunau am Inn ha iniciado una nueva etapa muy distinta a la que marcó su historia. Tras años de debates, reformas y controversias, el inmueble ha reabierto convertido en una comisaría de policía y un centro de formación para agentes, una decisión con la que Austria busca eliminar cualquier posibilidad de que el edificio continúe siendo un símbolo para el extremismo nazi.
La nueva sede policial albergará las dependencias del Centro Policial de Braunau y espacios de la Academia de Seguridad, donde también se impartirán cursos relacionados con la protección de los derechos humanos y los valores democráticos.
Durante la inauguración, el ministro del Interior de Austria, Gerhard Karner, defendió el nuevo uso del edificio al considerar que representa justo lo contrario de lo que simboliza el nazismo. Según explicó, la Policía encarna la defensa de la democracia, el Estado de derecho, la libertad y la dignidad humana, además de la lucha frente a cualquier forma de extremismo o totalitarismo.
La transformación también ha cambiado por completo el aspecto exterior del inmueble. La antigua fachada amarilla ha dado paso a un diseño mucho más sobrio y blanco, inspirado en el aspecto original que tenía el edificio en el siglo XVII. Además, todo el material retirado durante la reforma fue trasladado a un lugar confidencial para impedir que pudiera acabar en manos de grupos neonazis como objeto de culto.
El inmueble llevaba décadas siendo un punto de interés para simpatizantes del nazismo. Numerosos visitantes acudían a fotografiarse ante la fachada, depositaban flores e incluso arrancaban pequeños fragmentos del edificio como recuerdo. En 2024, cuatro ciudadanos alemanes fueron identificados tras realizar actos de exaltación del nazismo frente a la vivienda, entre ellos una mujer que efectuó el saludo nazi, prohibido por la legislación austríaca.
Frente al edificio continúa instalado el monumento inaugurado en 1989 en memoria de las víctimas del nazismo. En él puede leerse el mensaje "Por la paz, la libertad y la democracia. Nunca más fascismo. Millones de muertos lo advierten", un recordatorio permanente del impacto que tuvo el régimen liderado por Hitler.
La decisión de convertir la vivienda en una comisaría pone fin a más de medio siglo de debates sobre el futuro del inmueble. Desde 1972, el Estado austríaco lo mantenía alquilado para evitar que pudiera utilizarse con fines de exaltación nazi. Después de quedar vacío en 2011 y de varios intentos fallidos para adquirir la propiedad, el Gobierno optó por expropiarlo en 2016.
Una comisión de expertos descartó tanto su demolición como la creación de un museo, al considerar que cualquiera de esas opciones podría incrementar su atractivo para grupos extremistas. Finalmente, en 2019 se anunció su conversión en sede policial, un proyecto cuya ejecución se ha prolongado varios años y cuyo coste final ha rondado los 20 millones de euros, muy por encima de la previsión inicial.
Con esta iniciativa, Austria pretende transformar uno de los lugares más incómodos de su pasado en un símbolo de defensa de la democracia, evitando que el edificio siga siendo un referente para quienes intentan glorificar el nazismo.
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