Más allá del atleta: la revolución tecnológica que rompió el crono del maratón

Las zapatillas de carbono, la ciencia del entrenamiento y la nutrición de precisión impulsan el histórico 1h59:30 de Sabastian Sawe en Londres

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Más allá del atleta: la revolución tecnológica que rompió el crono del maratón
Las Adidas Adizero Adios Pro Evo 3 con las que Sawe batió el récord
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 2 min.

La barrera de las dos horas en maratón ya no es el titular. Lo verdaderamente relevante de lo ocurrido el 26 de abril de 2026 en Londres es cómo se ha conseguido. El keniano Sabastian Sawe firmó un histórico 1h59:30, sí, pero su marca representa algo más profundo: la consolidación de una revolución tecnológica que está transformando el atletismo. Durante años, el debate giró en torno a si el cuerpo humano podía soportar ese ritmo. Hoy, la conversación ha cambiado: el foco está en todo lo que rodea al atleta. Desde el laboratorio hasta la línea de salida.

El elemento más visible -y también el más controvertido-, está en los pies. Sawe logró su récord con las Adidas Adizero Adios Pro Evo 3, un modelo que resume años de investigación en biomecánica. Con apenas 97 gramos y una estructura basada en placa de carbono, estas zapatillas permiten optimizar la zancada, mejorar el retorno de energía y retrasar la fatiga muscular.

No es un caso aislado. Desde que Eliud Kipchoge popularizara este tipo de calzado en su intento sub-2 de Viena en 2019, las grandes marcas han intensificado una auténtica carrera tecnológica. El resultado es evidente: los tiempos han caído de forma drástica en apenas unos años.

Pero reducirlo todo a las zapatillas sería simplificar demasiado. La mejora es sistémica. La preparación de un maratoniano de élite en 2026 poco tiene que ver con la de hace dos décadas. Entrenamientos monitorizados al milímetro, nutrición personalizada en función del gasto energético, suplementación específica y métodos avanzados de recuperación -como cámaras hiperbáricas o terapias de luz- forman parte del día a día.

Atletas como Yomif Kejelcha y Jacob Kiplimo, que acompañaron a Sawe en el podio con marcas también por debajo del anterior récord mundial, son producto de este nuevo ecosistema. No es una excepción, es una tendencia.

¿Ventaja tecnológica o evolución natural?

El impacto de estas innovaciones ha abierto un debate inevitable: ¿hasta qué punto la tecnología está influyendo en el rendimiento? Para muchos expertos, el cambio es comparable a otras revoluciones en el deporte, como los bañadores en la natación o los avances en el ciclismo.

Exmaratonianos como Martín Fiz o Abel Antón coinciden en que las zapatillas de carbono pueden suponer mejoras de varios minutos, algo impensable en otras épocas. El dato es revelador: en 1998, Antón ganó en Londres con 2h07:57 en el mismo circuito donde ahora se ha bajado de las dos horas.

Lo ocurrido en Londres no es solo un registro histórico, sino la confirmación de que el maratón ha entrado en una nueva dimensión. La combinación de talento, ciencia y tecnología ha redefinido los límites del rendimiento humano.

Y lo más significativo es que esto no ha terminado. Si algo ha dejado claro la gesta de Sawe es que el futuro del atletismo no dependerá únicamente de las piernas, sino también de la innovación. El cronómetro ya no corre solo. Ahora, corre acompañado.

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