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Feliz con poco

Félix Martín Santos
@FMSFelizconpoco

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas

El patrimonio artístico de la iglesia de Santa Eugenia de Villegas (Burgos) es de tanto relieve como para justificar diversas visitas, durante las que probablemente logremos abstraernos y recrearnos con una obra construida en un estilo románico tardío y, posteriormente, rehecha en tiempos del gótico para convertirla en un baluarte defensivo con almenas, matacán y una poderosa torre de traza renacentista, que contrasta con un interior de formas amables, con elegantes bóvedas de crucería, finos ventanales góticos, un airoso púlpito y un retablo mayor renacentista construido por Juan de Esparza, entre otros elementos artísticos. 

DESCRIPCIÓN DEL EXTERIOR

 

Basta con asomarse a la plaza mayor de Villegas para apreciar su monumental iglesia parroquial con su poderosa torre, a los pies del templo, que parece invitarnos a aproximarnos para contemplarla más nítidamente. Así, tras adentrarnos unos metros en este espacio público, bordeando las casas orientadas al norte y dejando a nuestra izquierda el ayuntamiento del pueblo, podremos contemplar, con cierta perspectiva, el Arco Conjuradero y la fachada meridional de este santuario, construido bajo la advocación de Santa Eugenia.

 

Se trata de un edificio religioso que consta de tres naves longitudinales de cuatro tramos, la central más alta que las laterales; con ábside poligonal, rodeado por dos sacristías; dos portadas, una, orientada al sur, aparentemente románica, la otra, orientada al oeste, con arquivoltas ojivales; y una vigorosa torre que se alza a los pies de la iglesia, rematando la fachada occidental, en la que se halla la citada portada de formas góticas, cobijada por una gran  hornacina.

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Portada occidental, incluida en gran hornacina, bajo la torre

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Antes de concluir la restauración de Alfonso Basterra

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Portada meridional, matacán y almenas bajo la cubierta

 

Merced a la reciente y atinada restauración de Alfonso Basterra, tenemos la oportunidad de ver nítidamente el carácter defensivo de este templo, con su perfil almenado, visible en el ábside poligonal y, sobre todo, en su fachada meridional, donde destaca un airoso matacán, por encima de un ventanal gótico y de la portada románica. Además, este prestigioso arquitecto también ha revelado que la torre estuvo inicialmente flanqueada por dos torretas almenadas.

 

Por otra parte, el riguroso estudio de Arqueología de la Arquitectura efectuado por Luis Ángel Palomino nos iluminará sobre las diversas fases constructivas de este singular templo.

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Ábside poligonal con su perfil almenado, junto a la sacristía meridional (siglo XVII)

 

Siguiendo con la fachada meridional, observaremos una pequeña espadaña, sobresaliendo del ábside, y una ventana ojival, abierta en cada uno de los cuatro cuerpos de esta nave lateral, orientada al sur. Sin embargo, en la fachada septentrional uno de los cuatro ventanales está cegado, el que debiera abrirse en el segundo cuerpo de la nave lateral correspondiente.

 

 Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Fachada norte.

 

En las siguientes líneas vamos a describir la portada meridional.

 

Portada meridional

 

Sobresaliendo del muro aparece una portada constituida por cinco arquivoltas de medio punto, exentas de decoración alguna, al igual que las pilastras sobre las que se apoya, que ni siquiera tienen columnillas acodilladas. La única concesión decorativa la representan el conjunto de modillones de cuarto de bocel, rematados por impostas de nacela, que hacen de transición entre la base de las arquivoltas y las cúspides de las pilastras.

 

Portada meridional de la iglesia de Santa Eugenia de Villegas

 

Por encima y a ambos lados de esta puerta se observan unas ventanas cegadas, con arco de medio punto. Más arriba, en lo que pudo ser el tejaroz, se aprecian una serie de mermados y desgastados canecillos de sobrias formas vegetales y geométricas.

 

Canecillos de tipología románica también se dejan ver en los cuerpos segundo, tercero y cuarto de este paramento meridional al igual que en el paramento norte del cuerpo que sigue a la cabecera de la iglesia (ábside poligonal), algunos representando caras humanas, en tanto que otros muestran  formas geométricas y un ave de largo y curvado pico, cola bien visible y garras que parecen estar cogiendo una presa o, en su defecto, aferrándose a su posadero.

 

Formas humanas de algunos canecillos de la Iglesia de Santa Eugenia de Villegas

 

Cara humana representada en un canecillo de la iglesia de santa Eugenia de Villegas (Burgos)

 

Ave representada en un canecillo de la iglesia de Santa Eugenia de Villegas

 

Torre de la iglesia de Santa Eugenia de Villegas (Burgos)

 

DESCRIPCIÓN DEL INTERIOR

 

Nada más sobrepasar el umbral de la puerta románica, veremos un templo de tipología gótica, con tres naves longitudinales, la central más alta y ancha que las laterales, una capilla mayor con el ábside poligonal, flanqueada por dos sacristías, y con una techumbre constituida por bóvedas de crucería o de ojivas, que cubren los cuatro cuerpos de la iglesia. Los arcos apuntados que separan la nave central de las laterales (formeros), están sostenidos por sólidos pilares. A los pies se ubica el coro (siglo XVI), dentro del espacio interior de la torre.

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Mirando hacia el coro.

 

Retablo Mayor

 

Antes de describir las características artísticas de este retablo dedicado a Santa Eugenia, referiremos  la autoría del mismo y, luego, una breve referencia de la vida de esta mártir cristiana.

 

                         Autoría: Juan Esparza, un escultor poco conocido

 

Aunque todavía se sigue considerando que el autor de este retablo fue Domingo de Amberes, existen referencias fiables que revelan que el verdadero autor es Juan de Esparza, un escultor vasco que desarrolló su trabajo en Burgos durante treinta años, desde 1563 hasta 1593, y que probablemente aprendiera su arte en el taller de Domingo de Amberes.

 

Pero, ¿quién tuvo el mérito de descubrir esta autoría? Pues fue Alberto C. Ibáñez Pérez, catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Burgos, el que reveló este hallazgo, en 1991, en una pequeña publicación (Boletín del Seminario de Arte Y Arqueología: BSAA, tomo 57, págs. 341-352). Este insigne profesor, investigando en el Archivo Provincial de Burgos (AHP), descubrió un documento de 1571 que identificaba a Juan de Esparza como autor del citado retablo, refiriéndolo como sigue: “La escritura de toma de un préstamo de 100 ducados por parte del cura de Villegas, Juan Gutiérrez de la Calle, nos permite conocer con plena exactitud que fue Juan de Esparza el autor de este retablo”.

 

Alberto Ibáñez, refiere la fuente concreta que avala su descubrimiento: “AHP. Burgos. PN. Leg. 3148, fol, 371. A. de Santotis. 28-septiembre-1571. Obligación del escultor Juan de Esparza de pagar los intereses del censo tomado por el cura de Villegas para pagar al escultor parte de lo que se le debe por la hechura del retablo mayor para dicha iglesia.”

 

Parece que Juan de Esparza estaba atravesando cierta estrechez económica por una mala gestión de su patrimonio, con impago de deudas, por lo que fue denunciado a los tribunales competentes. Para salir airoso de tal trance, aceptó que le hipotecaran el importe que debía cobrar por la hechura del retablo de Santa Eugenia. Además, para paliar su estado de necesidad, acordó con el citado párroco de Villegas cobrar de una sola vez una importante cantidad de dinero, los citados 100 ducados mediante el correspondiente préstamo. Esta estrategia conllevaba un cierto coste: el pago de los intereses corrían por cuenta del escultor. De esta suerte, los pagadores, muchas veces los propios vecinos de la parroquia, se ahorraban una importante cantidad de la deuda, que en algunos casos, según Alberto Ibáñez, alcanzaba la mitad de la misma.

 

De todas formas, el hecho de que fuera el artista contratante y, por tanto, el titular de la obra, no impide que otros escultores de su taller participaran activamente en la construcción de sus obras, destacando el papel de su hijo, Juan Esparza, el Mozo.

                      

¿Quién fue Santa Eugenia?

 

Según lo referido en el tomo XV de “Vidas de los Santos”, de Alban Butler, sacerdote católico y hagiógrafo, Santa Eugenia nació en el año 183, siendo sus progenitores ciertamente ilustres: su padre, Felipe, gobernador general del emperador Cómodo, en Egipto; su madre, Claudia, emparentada con el propio emperador.

 

Eugenia se educó en Alejandría, donde residían sus padres, en un ambiente culto, en el que adquirió  relevantes conocimientos en letras, artes y ciencias. Tanto es así que llegó, incluso, a leer las cartas de San Pablo, presuntamente proporcionadas por sus esclavos Proto y Jacinto. Este hecho fue decisivo para que se convirtiera al cristianismo y, luego, consagrara su virginidad a Cristo, a los 16 años.

 

Como sus padres decidieron casarla, en contra de su voluntad, con un joven de alcurnia, se vio obligada a huir de la ciudad, disfrazándose de hombre, en compañía de sus dos esclavos. De esta guisa, llegaron hasta las inmediaciones de un monasterio, donde oyeron cantar a los monjes el salmo: "Los dioses de los gentiles son demonios; el que nosotros adoramos es el verdadero Dios, creador del cielo y de la tierra". Este hecho fue definitivo para que ingresaran en el cenobio, en el que su abad, San Elio (21 de julio), la bautizó con el nombre de Eugenio.

 

Según la leyenda, Eugenia, convertida en el monje Eugenio, recibió del señor el don de sanar y hacer milagros. Así, a la muerte de Elio, la comunidad le eligió abad, cargo que llevó con gran humildad y grandes demostraciones de cariño para sus monjes, sanando a bastantes con sus oraciones o simplemente al tocarlos. Todo discurría con placidez y ventura hasta que se cruzó en su camino Melania, una dama tocada por el hálito de Belcebú, pues tras ser sanada por el joven abad de una enfermedad que sufría, intentó seducirlo infructuosamente y, al verse despechada, acabó acusándole de violación ante el gobernador, Felipe, su propio padre.

 

En tal tesitura, ante el mal cariz de los acontecimientos, no le quedó otro remedio que abrir su hábito para mostrar sus femeninos pechos. Su padre, en vez de enfadarse, se alegró mucho al recuperar a su hija, que creía perdida para siempre. Poco más tarde, tras narrar su historia, sus padres se convirtieron al cristianismo.

 

Tras una fecunda y santa vida, Eugenia sufrió martirio en Roma, en época del emperador Galieno. Primero, decidieron sacrificarla en el templo de Diana, con mal resultado para los verdugos, pues el templo se derrumbó, por lo que la acusaron de practicar magia. A continuación, la arrojaron al Tíber con una piedra al cuello, mas la soga se rompió y Eugenia emergió sin menoscabo alguno. Posteriormente, se la arrojó a una hoguera, pero las llamas del hipocausto de las termas de Severo, donde decidieron quemarla, se apagaron absolutamente, enfriándose súbitamente el agua de baño.

 

Finalmente, la volvieron a capturar para decapitarla, esta vez con éxito, un 25 de diciembre del año 262, siendo enterrada en las catacumbas de Aproniano en la Vía Latina. Sus reliquias se guardan en la iglesia de los Santos Apóstoles de Roma. Su culto es muy antiguo. Así, en Rávena, era venerada desde el siglo VI, apareciendo representada en la basílica de San Apolinar, junto a Proto y Jacinto.

 

Descripción artística del retablo mayor

 

Este retablo renacentista está constituido por un banco, tres cuerpos y Calvario en el ático, con tres calles, rodeadas a los lados por dos entrecalles que se unen a la porción central adoptando una disposición francamente angulada, a fin de adaptarse al poligonal presbiterio.

 

Retablo mayor de la iglesia de Santa Eugenia de Villegas (Burgos)

 

Alberto Ibáñez, gran conocedor de la obra de Juan de Esparza, aseguró que este artista fue un autor integral de retablos, pues se encargó tanto de diseñar su estilo arquitectónico cuanto de esculpir las diversas imágenes de los mismos, relieves y estatuas exentas. Así, en el retablo mayor de Santa Eugenia de Villegas, utilizó los órdenes clásicos (jónico y corintio, especialmente) en el diseño de los capiteles que remataban los fustes de las columnas, apoyadas sobre las correspondientes basas. El entablamento (conjunto de piezas situadas inmediatamente por encima de las columnas), propio del renacimiento del último tercio del siglo XVI, muestra una decoración geométrica a base de molduras y placas en las zonas que separaban unos cuerpos de otros.

 

Tabernáculo del retablo mayor de la iglesia de Santa Eugenia de Villegas

 

Tabernáculo y banco

 

Al contemplar este retablo nos llama la atención el gran Tabernáculo central (relicario) que ocupa el espacio del banco y de la calle central del primer cuerpo. Es muy parecido al del retablo mayor de la iglesia de Tórtoles de Esgueva, también realizado por Juan de Esparza. Tiene una traza semicircular, con tres cuerpos de proporciones decrecientes, apoyados por una especie de zócalo, en el que destacan numerosas imágenes en relieve y estatuas exentas, bien encuadradas en las dimensiones de cada cuerpo.

 

Relieve central del Tabernáculo del retablo mayor de la iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Oración de Jesús en el Huerto.

 

Observando este Tabernáculo, enseguida veremos un logrado relieve con las escenas de la Oración en el Huerto. Según el Nuevo Testamento, Jesús y sus discípulos, después de la Última Cena, dieron su paseo habitual hasta el huerto de los olivos de Getsemaní, donde Jesús, conocedor de su destino, decidió orar al tiempo que un ángel lo consolaba. Después, comunicó a los Apóstoles que pronto llegarían los soldados a detenerle, conducidos por Judas Iscariote.

 

En este relieve se aprecia en imágenes diagonales, superpuestas, a los Apóstoles dormidos y, en la parte superior, un ángel portando una copa en sus manos frente a Jesús arrodillado. El autor intenta romper la frontalidad del relieve con cierta perspectiva.

 

Según Alberto Ibáñez, las imágenes del relicario y del banco son de canon esbelto y depurada técnica, netamente manieristas, con notable individualidad en las caras, con expresiones faciales un tanto contritas, con plegados de paños de gran relieve y con un movimiento más o menos contenido, en el que se siguen exhibiendo algunos elementos del manierismo del siglo XVI, pero sin llegar nunca a la intensa expresividad de Alonso de Berruguete, el cual, huyendo del idealismo de la primera época renacentista, cargó de espiritualidad los rostros y formas de sus personajes, retorciendo, alargando y adelgazando sus cuerpos, de forma netamente desproporcionada.

 

Relieves del banco del retablo mayor de Santa Eugenia de Villegas: El Lavatorio y el Domingo de Ramos

 

El programa iconográfico del banco es muy diverso, dado que se alternan representaciones de las distintas etapas de la Pasión de Cristo con Virtudes y figuras de reyes y profetas del Antiguo Testamento. Algunas de estos relieves me parecen de una gran calidad, con una talla primorosa, plena de destreza y elegancia, como los del Lavatorio, el Domingo de Ramos, con la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, una extraordinaria Piedad, Santa Águeda, el sacrificio de Isaac, entre otros excelentes relieves.

 

Relieves del banco del retablo mayor de Santa Eugenia de Villegas: El descendimiento

 

Relieves del banco del retablo mayor de Santa Eugenia de Villegas: La Piedad, bellamente esculpida

 

Relieves del banco del retablo mayor de Santa Eugenia de Villegas: Santa Águeda y el relieve del sacrifico de Isaac

 

 

Relieves y estatuaria de los diversos cuerpos

 

Primer cuerpo

 

En el primer cuerpo ocupa la calle central gran parte del Tabernáculo, incluido en un espacio rectangular, encuadrado por columnas de fuste estriado, rematadas en capiteles jónicos, descansando sus basas, con sus clásicas molduras (doble toro y escocia), directamente sobre el banco. Si ahora nos fijamos en las calles adyacentes, las laterales, observaremos en la de la derecha, según contemplamos el conjunto, el relieve de la Adoración de los pastores, mientras que en la calle izquierda veremos un insólito relieve de la Dormición de la Virgen, pues, aunque está postrada y cubierta con ropa de cama, no parece dormida sino, muy al contrario, incorpora su torso para tocar con su mano derecha al imberbe San Juan mientras que con los dedos separados y extendidos de su mano izquierda parece señalar a San Pedro, situado enfrente de ella.

 

En las entrecalles de este primer cuerpo apreciaremos las estatuas exentas de San Pedro y de San Pablo, de formas rotundas, marcada anatomía y ropajes de evidentes pliegues, a la izquierda y derecha, respectivamente.

 

Retablo mayor de Santa Eugenia de Villegas: Adoración de los pastores

 

Retablo mayor de Santa Eugenia de Villegas: Dormición de la Virgen

 

Retablo mayor iglesia de Santa Eugenia de Villegas: San Pablo en la entrecalle derecha del primer cuerpo

 

Retablo mayor iglesia de Santa Eugenia de Villegas: San Pedro en la entrecalle izquierda del primer cuerpo

 

Segundo cuerpo

 

Este cuerpo está dedicado a Santa Eugenia. Veámoslo.

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas (Burgos): Estatua exenta de Santa Eugenia

 

 

En la calle central aparece una estatua exenta de esta mártir, de notables proporciones, con talla menos fina que la exhibida en los relieves del banco y tabernáculo. Está incluida en una hornacina, ornada con columnas de orden corintio y rematada por un arco escarzano (arco rebajado, arco menor de una semicircunferencia). La docta Eugenia porta en su mano izquierda un libro en tanto que en la derecha alza una hoja de palma.

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: la mártir se abre el hábito para mostrar sus pechos, revelando, así, que no era Eugenio sino Eugenia, imposible de violar a Melania

 

En la calle lateral derecha (desde la visión del espectador), observaremos un relieve que narra un episodio de la vida de Santa Eugenia, el momento en que se abre el hábito para mostrar sus pechos al gobernador de Egipto, Felipe, su propio padre, con objeto de descubrir su sexo femenino, que la exculpaba inequívocamente del delito de violación, lo que permitió que saliera airosa de la falsa acusación de la truculenta Melania.

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Relieve que muestra el momento en que el verdugo se dispone a decapitar a Eugenia.

 

 Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Relieve que muestra el momento en que el verdugo se dispone a decapitar a Eugenia.

 

En la calle lateral izquierda, apreciaremos el relieve que muestra el momento en que el verdugo se dispone a decapitar a Eugenia, para convertirse en mártir y santa. Si nos fijamos bien, veremos a Eugenia de rodillas, aferrándose con su mano derecha al brazo izquierdo del verdugo, quien, a su vez, agarra con su mano izquierda el cuello de la santa, en tanto que con la diestra empuña la espada homicida. A la derecha y junto al verdugo aparece un personaje barbado, con túnica roja, que sostiene en su mano izquierda una especie de cetro de mando, por lo que posiblemente sea el emperador Galieno.

 

Retablo mayor iglesia de Santa Eugenia de Villegas: María Magdalena, entre San Juan Evangelista, por arriba, y San Pablo, por abajo.

 

En las entrecalles hay también estatuas exentas, como la de Magdalena portando el ánfora de los perfumes con su mano derecha, en la entrecalle derecha; la de San Esteban, en la izquierda, según observamos el retablo. A los lados de estas entrecalles hay otras más estrechas, cuajadas de pequeñas estatuas de personajes del Antiguo y Nuevo Testamento.

 

Tercer cuerpo o cuerpo superior

 

En la calle central de este cuerpo superior puede verse a la Virgen María, sedente, con el niño Jesús en su regazo junto a una bola dorada, posiblemente la esfera del planeta.

 

Retablo mayor de la iglesia de Santa Eugenia de Villegas: La Virgen María con el niño Jesús, en la calle central del cuerpo superior

 

Se trata de una estatua exenta, con un sutil escorzo o contraposto de la Virgen que rompe la frontalidad y aporta cierto movimiento, a pesar de su sedente postura. Parece que lucha por salirse de su rectangular nicho, enmarcado por columnas de tipología corintia y rematado por un entablamento arquitrabado.

 

En la calles adyacentes se aprecia el relieve con la Duda de Santo Tomás, a nuestra derecha, y la Presentación de Jesús en el Templo, a nuestra izquierda.

 

Retablo mayor de la iglesia de Santa Eugenia de Villegas: relieve de la Presentación de Jesús en el Templo

 

Retablo mayor de la Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: La duda de Santo Tomás. En la entrecalle de la derecha aparece la imagen de San Juan Evangelista

 

Retablo mayor de la Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: La duda de Santo Tomás

 

En la Presentación de Jesús en el Templo pueden verse a San José y a la Virgen María, que apoya su mano derecha en la rodilla flexionada de Jesús, y al anciano Simeón, iluminado por el Espíritu Santo, según el Evangelio de San Juan. Además, detrás de la Virgen, se ve una mujer que porta sobre su cabeza un cesto que parece contener las dos tórtolas que la Virgen ofreció en sacrificio. Finalmente, junto a Simeón aparece una anciana con la cabeza cubierta por una especie de tocado, que bien podría ser la profetisa Ana, que vivía en el templo y que, tras presenciar este hecho, refirió la venida del Niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.

 

En la Duda de Santo Tomás se ve a éste de rodillas con los dedos en la llaga de Jesús resucitado, que ocupa la escena central, por delante del resto de apóstoles. Llama la atención la buena talla de la anatomía del cuerpo semidesnudo de Cristo, que revela un buen conocimiento de anatomía humana por parte del autor, algo lógico y distintivo en los artistas renacentistas, más difícil verlo en las obras de arte del gótico previo.

 

En las entrecalles se pueden apreciar las estatuas exentas de los dos Juanes: San Juan Evangelista, junto a la Duda de Santo Tomás; San Juan Bautista, junto al relieve de la Presentación de Jesús en el Templo.

 

Calvario superior

 

Este retablo posee un Calvario en su parte superior, con las figuras exentas y libres, no englobadas en traza arquitectónica alguna, a diferencia de la empleada en los usuales retablos.

 

Calvario del retablo mayor de la iglesia de Santa Eugenia de Villegas (Burgos)

 

A mi entender, el Calvario que remata este retablo mayor, muestra el buen hacer del imaginero que lo esculpió, Juan de Esparza. La Virgen y San Juan Evangelista convergen sus cuerpos, cubiertos de ropajes de sinuosos pliegues, en la figura central: una buena talla de Jesús en la cruz, de armónicas proporciones, dominio anatómico manifiesto y un rostro pleno de patetismo. Se aprecia la cabeza ceñida por la corona de espinas, con la sangre derramándose por la frente y mejillas de Jesús,  párpados caídos, que no impiden ver parte del globo ocular, una recta nariz, el pelo negro, largo y ondulado, cayendo sobre los hombros y el pecho, donde también se aprecian regueros de sangre, sin faltar una barba bien trazada. La boca parcialmente abierta, deja ver los incisivos centrales y laterales.

 

Calvario del retablo mayor de la iglesia de Santa Eugenia de Villegas (Burgos): patetismo en el rostro de Jesús.

 

Calvario del retablo mayor de la iglesia de Santa Eugenia de Villegas (Burgos): patetismo en el rostro de Jesús.

 

Otros retablos

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: retablo de La Inmaculada

 

Distribuidos por los paramentos de las naves laterales, norte (del Evangelio) y sur (de la Epístola) se hallan una serie de retablos menores del siglo XVIII, de estilo barroco, como el churrigueresco retablo de la Inmaculada (1710 a 1720), el de San Fabián y San Sebastián (1755), el de Nuestra Señora del Rosario, (1760 a 1770), el rococó del Santo Cristo (1770), que bien merece la pena contemplar con esmero.

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: retablo de Las Ánimas

 

También hay un  retablo con pinturas del siglo XV y hechura arquitectónica renacentista, del XVI, el denominado retablo de las Ánimas, merecedor de elogio y de más de una visita.

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Cristo de los Angelitos

 

Tampoco quiero dejar de mencionar la existencia de una pequeña talla, el Cristo de los Angelitos, de autor anónimo de la escuela castellana, del siglo XIV. Se trata de Jesús en la cruz, al que se aferra un pequeño José de Arimatea, que escasamente sobrepasa la cintura del primero, dispuesto a descenderle de la cruz.

 

Sistema de iluminación

 

La luz entra por ventanales de traza gótica, con arco apuntado, vanos amplios y sencilla tracería, ubicados en las naves laterales, en el ábside poligonal y en el sector de la torre abierto al coro.

 

A diferencia de la cercana iglesia de Santiago Apóstol de Villamorón, en la de Santa Eugenia no existe, actualmente, rosetón ni óculos en la nave central, por encima de la altura de las laterales, por donde  pueda entrar la luz. Aunque estos últimos es muy probable que existieran en la primitiva construcción, dotándola de luz, como puede observarse en algunos vanos circulares que, aunque cegados, todavía persisten en la parte alta de los paramentos del segundo cuerpo de la nave central.

 

En las naves laterales pueden observarse cuatro ventanales, uno por cada cuerpo. Vamos a dedicar las siguientes líneas a analizarlos con cierto detenimiento.

 

Si nos fijamos en la nave septentrional, la ubicada a la izquierda según miramos el altar, también denominada nave del evangelio (lugar del presbiterio donde se leía el evangelio, al menos hasta el concilio Vaticano II), observaremos en la parte alta de su paramento los ventanales citados, tres operativos y uno cegado, el que corresponde al  segundo cuerpo, contando a partir de la cabecera.

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Ventanales góticos geminados del primer y segundo cuerpo de la nave lateral norte o del evangelio (contando desde los pies). También pueden verse sus bóvedas de crucería con terceletes (17-08-2017).

 

Se trata de ventanas de arco apuntado, divididas en dos vanos por una columnilla central (mainel), rematados en sendos arquillos apuntados, en el cuarto cuerpo, sobre los cuales se aprecia tracería sencilla,  calada la del tercer cuerpo.

 

En la nave meridional o de la epístola (lado del presbiterio donde se leían las cartas canónicas), se conservan los cuatro ventanales góticos, por los que entra plenamente la luz.

 

También están divididos, por maineles, en dos vanos de arco ligeramente apuntado sobre los que  se aprecia tracería simple, coronada por un pequeño óculo.

 

En la cabecera de las naves laterales existe un vano (óculo) por donde entra la luz.

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Primer y segundo cuerpo de la nave meridional con sus ventanales geminados, de arco apuntado y las bóvedas de crucería con terceletes.

 

Iglesia de Santa Eugenia: Ventanal geminado ubicado en el coro.

 

La luz del poniente entra por el ventanal de la torre que se abre directamente al coro, también dividido en dos vanos por el correspondiente mainel, coronados por tracería  de más rica ornamentación que la exhibida en los de las naves laterales.

 

Por el ábside poligonal existen tres ventanales, ubicados encima del retablo mayor, por los que entra la luz del alba.

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Sobre el retablo mayor aparecen tres ventanales geminados por los que entra la luz del alba.

 

iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Entrando la luz por ventanales, ubicados por encima del retablo mayor. El del lado sur estuvo tapado mientras se restauraban las cubiertas (17-08-2017)

 

Bóvedas de crucería

 

La techumbre pétrea está constituida por bóvedas de crucería de formas diferentes. A continuación vamos a describir las de la nave central y, luego, las de las laterales.

 

a. Bóvedas nave central

 

El coro está cubierto por una bóveda  de crucería compleja, pues la confluencia de sus nervios principales (las dos diagonales) con sus nervios secundarios (ligaduras y terceletes) constituyen una bóveda estrellada.

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Bóveda estrellada del coro

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Bóveda estrellada del coro

 

El cuerpo ubicado inmediatamente por delante del espacio del coro, está cubierto por una bóveda de crucería constituida por cuatro arcos, dos diagonales o cruceros más dos transversales, que confluyen  en la clave principal, ornamentada por un florón colgante (pinjante). De esta forma, dividen en ocho partes los paños o plementos, esto es, el espacio comprendido entre los citados arcos, por lo que se trata de una bóveda octopartita. Además, rodeando a la clave principal se disponen ocho claves secundarias, una por cada hemiarco, unidas por nervios secundarios o ligaduras, que delimitan un espacio cuadrangular.

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Bóveda de crucería octopartita del cuerpo de la nave central que sigue al del coro.

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Singular bóveda octopartita del  tercer cuerpo de la nave mayor, seguida de la cuatripartita (crucería simple) del segundo cuerpo.

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Bóveda de crucería simple del segundo cuerpo de la nave central, vista desde la nave meridional 

 

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Bóveda de crucería simple del segundo cuerpo de la nave central, con óculos cegados.

 

El segundo cuerpo tiene por techumbre una bóveda de crucería simple, formada por el cruce de  dos arcos diagonales, que dividen la plementería en cuatro espacios, entre los arcos perpiaños (dispuestos transversalmente para separar las diversas bóvedas) y los arcos formeros (en disposición longitudinal, paralelos al eje de la nave). La clave también está adornada por un pinjante o florón colgante.

 

Se observa cierta simetría en las bóvedas del segundo tramo, pues en las tres naves es de crucería simple.

 

El primer cuerpo, el posterior al ábside, está constituido por una bóveda de crucería compleja. Veámosla.

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas:  Bóveda del  primer cuerpo de la nave central, el posterior al presbiterio

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Bóveda del cuerpo de la nave central previo al presbiterio.

 

Lo que llama la atención de esta bóveda es la presencia de un único y completo  arco diagonal,  el que discurre del sureste al noroeste, dado que el arranca en el noreste para dirigirse al suroeste no se completa porque se ve cortado en su tramo central, donde cada tramo se bifurca en dos nervios secundarios (rectos, que no curvos) que lo ligan a la verdadera diagonal , constituyendo una imagen romboidal , en cuyos ángulos hay cuatro claves secundarias, que, estrictamente, no parece adoptar la forma  de una estrella de cuatro puntas.  En consecuencia no se observa una clave principal, dado que no hay intersección entre nervios principales, pues sólo hay uno.

 

La citada imagen romboidal está enmarcada por  otras cuatro claves secundarias, las que sirven de punto de confluencia de  los arcos de tercelete, o sea, los arcos secundarios que saliendo de los ángulos de apoyo (junto a los arcos diagonales) se unen, de dos en dos, en las citadas claves secundarias, desde donde conectan con un nuevo nervio secundario, denominado ligadura, con la clave central.  Sin embargo, en esta bóveda, al no poder confluir con la inexistente clave central, lo hacen con las dos claves que delimitan el tramo central del único arco diagonal completo, expedito, a ese nivel, por no cortarse con la ausente diagonal opuesta.

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Bóveda de crucería compleja del ábside poligonal (23-11-2017)

 

Bóvedas de la nave meridional o del evangelio

 

El tipo de bóveda predominante en esta nave es la de crucería con terceletes, pues así es la techumbre de tres de los cuatro cuerpos de la misma. Sólo el segundo, (contando desde la cabecera),  posee una bóveda de crucería simple,  en concordancia con la existente en  el mismo cuerpo de las naves central y meridional,  pues, como dijimos antes, todos ellos  se cubren con bóvedas cuatripartitas de crucería simple con una clave constituida por un florón colgante o pijante.

 

La bóveda de crucería con terceletes es propia de un gótico avanzado (siglo XV), aunque su complejidad es menor que la exhibida  en las bóvedas de ligadura,  estrelladas y de abanico, de sofisticación creciente.

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Bóvedas de crucería con terceletes del tercer  y cuarto cuerpo de la nave septentrional o del evangelio.

 

Las bóvedas de tercelete de la nave norte tienen un diseño bastante puro, dado que los dos arcos diagonales se cruzan en el centro, donde se dispone la clave principal, en tanto que los terceletes son nervios secundarios que salen del  mismo ángulo que los cruceros para unirse de dos en dos en claves secundarias, que se unirán con la principal mediante ligaduras (nervios secundarios). De esta suerte, su clara función decorativa se suma a la funcional o práctica, dado que también cooperan con el sostén de los cuatro segmentos de la plementaría de estas bóvedas.

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Imagen lunar de la clave oriental (secundaria) de la bóveda de terceletes del cuarto cuerpo de la nave septentrional.

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Sol de la clave secundaria orientada al oeste de la bóveda de terceletes del cuarto cuerpo de la nave del evangelio

 

Motivos escultóricos de las claves, principal y secundarias

 

Si observamos con detenimiento las claves de estas bóvedas de tercelete, disfrutaremos con su particular diseño. Así, por ejemplo, la clave principal de la bóveda del cuarto cuerpo, la situada sobre la escalera de acceso al coro, está adornada con tres orlas concéntricas en torno a dos llaves cruzadas (quizá simbolizando a San Pedro).  En torno a esta clave principal se aprecian cuatro claves secundarias, con diversos motivos, siendo especialmente llamativos los de las claves este y oeste, pues parecen representar una luna y un sol, respectivamente. Las claves secundarias orientadas al norte y al sur muestran motivos geométricos (líneas curvas que convergen en un círculo central).

 

Centrémonos, a continuación, en las claves de la bóveda de terceletes que cubre el tercer cuerpo de esta nave septentrional. 

 

Nave septentrional de la Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Óvalo (quizá corazón) atravesado por tres flechas en la clave principal de la bóveda de terceletes del tercer cuerpo.

 

La clave principal muestra un óvalo atravesado por tres flechas, englobado dentro de un escudo.  Es posible que el escultor quisiera representar un corazón en vez de la imagen citada. En la nave secundaria orientada al este, en cambio, sí aparecen tres imágenes acorazonadas atravesadas por dos flechas.

 

La clave secundaria septentrional es lisa, mientras que tanto la meridional como la occidental tienen motivos geométricos.

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Tres imágenes acorazonadas atravesadas por dos flechas en la clave secundaria oriental de la bóveda de terceletes del tercer cuerpo.

 

Las claves de la bóveda de terceletes correspondiente al cuerpo de la nave más próximo al presbiterio o cabecera  muestran su centro absolutamente liso, envuelto por una orla vegetal.

 

Bóvedas de la nave meridional o de la epístola

 

Si alzamos la vista hacia la techumbre, observaremos que esta nave está cubierta, al igual que la septentrional, por bóvedas de terceletes en todos los cuerpos excepto en el segundo, que es de crucería simple con un florón colgante en la clave principal y única.

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Bóveda de crucería simple del segundo cuerpo de la nave meridional

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Florón colgante (pinjante) de la clave principal de la bóveda de crucería simple del segundo cuerpo nave meridional

 

También la clave principal de las bóvedas de terceletes del tercer y cuarto cuerpo de esta nave de la epístola está adornada con un pinjante, mientras que las claves secundarias exhiben diversos motivos geométricos y vegetales.

 

La bóveda de terceletes del cuerpo más próximo a la cabecera tiene todas sus claves lisas.

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Claves lisas de la bóveda de terceletes del primer cuerpo de la nave meridional.

 

Sistemas de apoyo y sostén de las bóvedas y paramentos de este templo: pilares

 

El empuje vertical (fuerzas de compresión) ejercido por las bóvedas de crucería y paramentos circundantes es sostenido por una serie de  pilares, a fin de, luego, transmitirlo  a la cimentación.

 

Se observan pilares exentos, los que separan  la nave principal con las laterales,  y yuxtapuestos o embebidos a los muros de estas últimas naves  (pilastras).

 

Iglesia de Santa Eugenia de villegas: Pilares exentos y pilastras

 

A los pilares exentos, de sección cuadrangular al igual que su basamento, se adosan semicolumnas en las caras oeste y este mientras que los lados norte y sur reciben pilastras.

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Basamento de las semicolumnas adosadas a la cara este del primer pilar,  con doble toro, escocia  y plinto.

 

El basamento de las tres semicolumnas adosadas a la cara este de las dos parejas de pilares más próximos a la cabecera muestra dos toros (molduras convexas en forma de aro), una escocia (moldura cóncava situada entre los dos toros) un plinto o pedestal (estructura en forma de paralelepípedo que transmite el peso de la basa a los cimientos).  Estas semicolumnas, la central  más gruesa que las laterales, reciben con solvencia el peso de los arcos formeros .

 

En la cara oeste de todos estos pilares es  una única semicolumna la que  transmite el peso de los arcos formeros a su basamento.

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Pilares sosteniendo el peso de las cubiertas mediante pilastras, al norte y sur, para recibir el peso de arcos perpiaños, diagonales y terceletes; semicolumnas adosadas a las caras oeste y este, para soportar el peso de los arcos formeros.

 

En las caras norte y sur no aparecen semicolumnas adosadas sino firmes pilastras que se elevan en altura para soportar el empuje de arcos perpiaños, diagonales y terceletes de las bóvedas de la nave central y laterales.

 

Los capiteles de las columnas adosadas a los pilares, en general,  suelen ser muy pobres, esto es, con decoración tan sencilla como hojas planas,  ramilletes y bolas. No obstante,  algunos exhiben una decoración más rica, como los dragones enfrentados que se observan en los capiteles de las columnas adosadas  al muro norte,  próximos a la cabecera de la nave del evangelio, muy similares a los observados en la cara sur de los pilares exentos que miran a la nave meridional, también en su cabecera, donde también puede verse un busto humano.

 

 

Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: capitel con dragones enfrentados en la cara sur del primer pilar (mirando a la nave de la epístola)

 

Púlpito

 

El púlpito de esta iglesia se ubica en la nave central,  junto al segundo pilar de la izquierda, próximo al presbiterio. Todos sus elementos son de piedra, excepto el tornavoz, que es de madera.

 

Púlpito de la iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Escalera, tribuna y tornavoz

 

Pero, ¿qué es el tornavoz?  Pues es una especie de dosel que cubre parte del púlpito, a fin de facilitar la transmisión del sonido. En esta iglesia está adherido a la cara meridional del pilar, por encima de la tribuna del púlpito.

 

 

La escalera de acceso, con barandilla y de labra gallonada, conduce a la plataforma de la tribuna, donde se coloca el oficiante. El otro elemento de la tribuna, el antepecho o pretil, poligonal, muestra cuatro caras con figuras en relieve, bajo arcos conopiales. 

 

Si nos colocamos enfrente del citado pretil y a espaldas del presbiterio observaremos de  derecha a izquierda los siguientes relieves: dos cruces en aspa, quizá simbolizando el símbolo de San Andrés; el pecado original, con la serpiente enrollada en el manzano, entre Adán y Eva; el martirio de San Sebastián, con un esbirro colocando una flecha en el arco frente a San Sebastián, que ya tiene varias flechas clavadas en su pecho; un clérigo con ropa litúrgica y sosteniendo un libro abierto con sus dos manos, con el báculo pastoral junto a su hombro derecho, con el fuste estriado en espiral y su voluta superior, propio de abades y obispos.

 

 

El sostén de este púlpito es una columna gallonada apoyada, mediante sólidas basas, en el pavimento.  En su parte central, presenta unos relieves cuadrangulares con diversa formas, destacando una cara de perfil, con aparente tonsura en el cuero cabelludo.

 

Sostén del púlpito de la Iglesia de Santa Eugenia de Villegas (Burgos)

 

Sacristías

 

A la izquierda del sacerdote, esto es al lado de la epístola se halla la puerta de acceso a la sacristía nueva, del siglo XVII.

 

Al entrar, observaremos la bóveda de crucería compleja de su cubierta y al este, a la izquierda según entramos, su coqueto mobiliario con armario y cajonería, en madera de nogal, así como diversa estatuaria, bajo un óculo, por donde entra la luz de levante.

 

Bóveda de crucería de la sacristía de la iglesia de Santa Eugenia de Villegas.

 

Interior de la sacristía de la Iglesia de Santa Eugenia de Villegas (Burgos), con su mobiliario.

 

La sacristía vieja se encuentra a la derecha del sacerdote, o sea en el área del evangelio. En ella se hallan vestigios de la primera época constructiva de la iglesia, la tardorrománica (siglo XIII) como la rosca del ábside de la nave septentrional. Es de dimensiones muy reducidas, cuya función tiempo ha que pasó a la sacristía del siglo XVII.

 

Sacristía vieja de la Iglesia de Santa Eugenia de Villegas.

 

Bóveda de la sacristía vieja de la iglesia de Santa Eugenia de Villegas

 

Pila bautismal románica

 

Se halla en un pequeño espacio a los pies de la nave del evangelio, por debajo de la escalera de acceso al coro.

 

Está tallada en piedra caliza, adoptando la forma de copa, con un vaso  semiesférico, semejando una venera en el interior, en tanto que en el exterior es gallonado.  

 

Los gallones son molduras que parecen la cuarta parte de un huevo, dispuestas entre dos hojas, que van adelgazándose hasta llegar a la parte inferior, sin perder su morfología característica. Sin embargo, aquí están recubiertos por una variada decoración que consta, de arriba abajo, de los siguientes elementos: una cenefa de botones, cordones entrelazados (lacería), algunos elementos en forma de aspa, bien separados, un lazo ondulado y, en la parte inferior, otra serie de botones.

 

El cilíndrico pie está cubierto por dos figuras enfrentadas, que usualmente se identifican con un león y una serpiente, quizá intentando simbolizar el manido tema del bien y del mal. Incluso al lado parece haber un caballero armado,  de perfil, que con su mano derecha porta una espada o lanza con la que amenaza al reptil. No obstante, el desgaste de la caliza es tan acusado como para aventurar más interpretaciones.

 

Vaso en forma de venera de la pila baustismal románica de la iglesia de Santa Eugenia de Villegas

 

Decoración (botones, lazería y aspas) la pila baustismal románica de la iglesia de Santa Eugenia de Villegas

 

Enfrentamiento entre león y serpiente de la pila baustismal románica de la iglesia de Santa Eugenia de Villegas

 

 

Caballero amenazando a la serpiente de la pila baustismal románica de la iglesia de Santa Eugenia de Villegas

 

Otra pila bautismal

 

Nada más entrar por la puerta meridional nos topamos, casi de frente y junto a un pilar, con una pila bautismal, cuyo año de construcción, 1642, figura en la basa en la que se apoya su fuste estriado (rayado en sentido vertical).

 

 

Su copa es lisa y su exterior está gallonado (formas curvas de cuarto de huevo).

 

En fin, mientras contemplamos una obra artística del relieve de la descrita es muy posible que fluyan emociones positivas, mitigadoras del estrés imperante y enriquecedoras integrales de nuestra salud. Para que tal posibilidad se convierta en certeza, es muy recomendable que el ser humano reciba buenas nociones de arte desde su más tierna infancia. De esta suerte, todos saldríamos ganando.

 

Dr. Félix Martín Santos

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Algunas obras burgalesas del escultor Juan de Esparza Alberto C. Ibáñez Pérez. Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología: BSAA, ISSN 0210-9573, Tomo 57, 1991, págs. 341-352

 

 AHP. Burgos. PN. Leg. 3148, fol, 371. A. de Santotis. 28-septiembre-1571. Obligación del escultor Juan de Esparza de pagar los intereses del censo tomado por el cura de Villegas para pagar al escultor parte de lo que se le debe por la hechura del retablo mayor para dicha iglesia.

 

-"Vidas de los Santos". Tomo XV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.

 

-“Flores del Carmelo, vidas de los santos de N. S. del Carmen”. FR. JOSÉ DE SANTA TERESA. Madrid, 1678.

 

 

 

 

 

  

 

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