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Feliz con poco

Félix Martín Santos
@FMSFelizconpoco

Depresión mental: Efecto protector de la dieta mediterránea

Diversos estudios científicos internacionales están revelando una asociación entre una alta adherencia a la Dieta Mediterránea, modelo dietético saludable por excelencia, y una reducción del riesgo de depresión mental, enfermedad que altera la salud del ser humano en su triple dimensión, pues no sólo quiebra la salud mental, sino que también socava la salud física y menoscaba la salud social.

Importancia de la depresión

 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la prevalencia de la depresión es difícilmente soportable, dado que la sufren 300 millones de personas en el mundo,1 2 millones de los cuales corresponden a ciudadanos españoles. En cuanto al sexo, la padecen el 7% de las mujeres y el 4% de los hombres. (2)  Además de su alta frecuencia, esta enfermedad comporta un gran grado de discapacidad (3) y un enorme coste económico. Así, según la OMS, la pérdida de productividad anual ocasionada por los trastornos depresivos y de ansiedad supone una gran carga para la economía mundial: un billón de dólares. (4)

 

Por todo ello, en cualquier estudio de necesidades, la depresión mental debe seleccionarse como un problema de salud prioritario, a fin de desarrollar programas de salud tendentes a reducir tanto su incidencia (prevención primaria) cuanto su prevalencia (prevención secundaria). Aunque, obviamente, si las estrategias de prevención primaria resultaran efectivas, nos ahorraríamos harto sufrimiento humano y un gran coste económico.

 

Pero ¿existe algún estilo de vida capaz de reducir el riesgo de depresión?

 

Según la evidencia científica, hay, al menos, tres estilos de vida que se asocian a una reducción del riesgo de desarrollar una depresión mental: la actividad física aeróbica, el consumo regular de café y la Dieta Mediterránea.

 

Efecto antidepresivo de la Dieta Mediterránea: la manzana es un tipo de fruta propio de esta saludable dieta

 

Estudios epidemiológicos de carácter prospectivo

 

En octubre del 2009 se publicó, en una revista especializada en el tema (Arch Gen Psychiatry), el primer estudio prospectivo, de gran rigor científico, que observó una asociación inversa entre estas dos variables, depresión mental y Dieta Mediterránea. (5)

 

Los responsables del estudio, Almudena Sánchez-Villegas y colegas, tras estudiar a 10.094 participantes de una muestra conocida (SUN: Seguimiento Universidad de Navarra), durante 4,4 años, comprobaron que una alta adherencia a este modelo dietético se asociaba con una reducción de un 30% del riesgo de depresión. Además, tal asociación inversa exhibió un efecto dosis-respuesta con ciertos alimentos: a mayor consumo de fruta, legumbres y frutos secos  correspondió un menor riesgo de esta enfermedad mental: de un 21% a un 29%. También un mayor cociente ácidos grasos monoinsaturados/ácidos grasos saturados se asoció con un menor riesgo de depresión, siendo el aceite de oliva virgen extra la principal fuente de ácido oleico, el ácido graso monoinsaturado por excelencia.

 

Huelga decir que el aparato estadístico y el diseño epidemiológico empleados fueron muy rigurosos (modelo de regresión de Cox, control de variables de confusión, regresión lineal, etc.).

 

¿Cómo evaluaron el consumo de alimentos?

 

Emplearon un cuestionario de frecuencia semicuantitativo de alimentos (136), previamente validado en España (6). Aunque la graduación del grado de adherencia (en quintiles) al citado modelo dietético se basó en el modelo de puntuación de Trichopoulou y colegas. (7)

 

Efecto antidepresivo de la Dieta Mediterránea: Los vegetales son grandes representantes de esta saludable dieta.

 

La valoración efectuada por estos investigadores griegos, una de las más utilizadas en el mundo, puntúa el nivel de adherencia a la Dieta Mediterránea en base a 8 componentes:

 

  1. Una alta relación entre ácidos grasos monoinsaturados y ácidos grasos saturados.
  2.  Un alto consumo de fruta y frutos secos.
  3. Elevado consumo de legumbres.
  4.  Gran ingesta de vegetales.
  5. Alto consumo de cereales.
  6. Elevado consumo de pescado.
  7. Moderado consumo de leche y productos lácteos.
  8. Moderado consumo de alcohol.
  9. Bajo consumo de carne y productos cárnicos.

 

Análisis de este modelo de puntuación

 

Son múltiples los estudios científicos que avalan los grandes efectos saludables del aceite de oliva virgen extra, fruta, vegetales, frutos secos, legumbres, pescado e incluso de los lácteos, fermentados o no. Sin embargo, los cereales realmente saludables son los que conservan el grano entero: salvado, endosperma y germen.

 

Con respecto al vino tinto, tipo de alcohol más consumido en la cuenca mediterránea, su riqueza en antioxidantes (resveratrol y antocianinas) no le exime de la reconocida peligrosidad del alcohol etílico y de su metabolito, el acetaldehído, responsables de gran carga de enfermedad y sufrimiento.

 

Bien cierto es que lo que se valora es el consumo moderado, que no el alto, pero ¿qué consumo de alcohol es realmente seguro? Pues según la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), delegación especializada en la enfermedad, de la OMS, las mujeres y hombres que consuman diariamente más de 10 o 20 gramos de alcohol, respectivamente, tienen un gran riesgo de desarrollar siete cánceres: hígado, colon, boca, esófago, faringe, laringe y mama.8 ¡Ojo! que 10 gramos es lo que usualmente se halla en una bebida alcohólica, bien de vino o de cerveza.

 

Aún más lapidario ha resultado ser el artículo publicado en The Lancet, en septiembre del 2018, en el que tras valorar 592 estudios (prospectivos y retrospectivos) correspondientes a 195 países, revelan que no existe un nivel seguro de consumo de alcohol.

 

Efecto antidepresivo de la Dieta Mediterránea: Las uvas son más saludables frescas que fermentadas

 

El consumo de alcohol es un factor de riesgo importante para la carga global de enfermedades, dado que es responsable de una pérdida importante de salud. Encontramos que el riesgo de mortalidad por todas las causas, y específicamente por cánceres, aumenta con niveles crecientes de consumo, siendo cero el nivel de consumo que minimiza la pérdida de salud. Estos resultados sugieren que las políticas de control del alcohol podrían necesitar una revisión a nivel mundial, enfocándose en estrategias tendentes a reducir el consumo general a nivel de la población”, concluyeron los responsables del estudio. (9)

 

Después de esta necesaria valoración podemos continuar con el análisis de estudios prospectivos que han revelado una asociación entre una alta adherencia a una dieta Mediterránea y una reducción del riesgo de depresión.

 

Estudio prospectivo de EEUU

 

También en EEUU se efectúan estudios epidemiológicos cuyo objetivo fundamental es apreciar diversos efectos saludables de un modelo dietético saludable como  la Dieta Mediterránea.

 

Así, en mayo del 2013, se publicó en una revista científica de prestigio (The journal of nutrition, health & aging) el fruto de un estudio epidemiológico efectuado por investigadores de una universidad de Chicago (Rush University Medical Center), que resultó boyante para los amantes de la Dieta Mediterránea.

 

Efectivamente, tras estudiar y controlar a 3.502 personas, de 65 o más años, durante 7 años, observaron una asociación entre una alta adherencia a este modelo dietético (tercil más alto) y una gran reducción de la tasa anual de síntomas depresivos  (98,6% menor), con respecto a los que exhibieron escasa adherencia (tercil más bajo).

 

“Nuestros resultados soportan la hipótesis de que una alta adherencia a un modelo dietético a base de vegetales, fruta, granos enteros, pescado y legumbres puede proteger contra el desarrollo de síntomas depresivos en personas mayores”, concluyeron los autores del estudio. (10)

 

Es destacable en esta investigación la valoración del consumo de granos enteros frente a los refinados, o sea, los que no incluyen el germen del grano, parte más rica en fibra.

 

Análisis longitudinal de varios modelos dietéticos y riesgo de depresión

 

Los investigadores del proyecto SUN (Seguimiento Universidad de Navarra) tuvieron el mérito de ser los primeros que evaluaron el impacto de diferentes modelos dietéticos en la incidencia de depresión mental entre los participantes de su amplia muestra (graduados universitarios). Su trabajo fue publicado, en septiembre del 2015, en la correspondiente revista científica (BMC Medicine). (11)

 

Además de la Dieta Mediterránea, evaluaron un Modelo Dietético Provegetariano y el índice de Alimentación Saludable Alternativa 2010 (AHEI-2010), mediante cuestionarios de frecuencia de alimentos.

 

Así, tras controlar a 15.093 participantes, durante una media de 8,5 años, apreciaron que tales modelos dietéticos saludables se asociaban con una reducción significativa del riesgo de depresión. No obstante, si al modelo AHEI-2010 se le desprovee de la influencia de la dieta Mediterránea (elementos comunes), se mitiga mucho su efecto preventivo (asociación débil). (11)

 

Estos autores no aprecian, ahora, una neta relación dosis-respuesta, como en su investigación previa (2009), pero sí constatan que la ausencia de una serie de micronutrientes propios de estos modelos saludables aumenta mucho el riesgo de depresión mental, como ciertas vitaminas (ácido fólico, otras vitaminas del grupo B), minerales (zinc, magnesio), ácido oleico, omega-3 y polifenoles antioxidantes, abundantes en el aceite de oliva virgen extra, fruta y vegetales.

 

Efecto antidepresivo de la Dieta Mediterránea: productos frescos y de temporada caracterizan a esta dieta

 

Asociación prospectiva entre la adherencia a la Dieta Mediterránea y el riesgo de síntomas depresivos en un estudio francés (cohorte SU.VI MAX.)

 

En abril del 2018, se publicó en European Journal of Nutrition” un notable estudio prospectivo de autoría francesa, que también valoró  la posible capacidad preventiva de depresión mental exhibida por este modelo dietético. Veámoslo.

 

Tras estudiar a 3.523 participantes, pertenecientes a una cohorte específica (Supplémentation en Vitamines et Minéraux Antioxydants: SU.VI.MAX), durante  una media de 12,6 años, observaron una asociación entre una alta adherencia a una Dieta Mediterránea y una reducción significativa del riesgo de depresión mental entre los hombres del estudio (OR: 0,91; IC 95%: 0,83-099; p= 0,03), aunque no en las mujeres. (12)

 

Revisión sistemática y metaanálisis de estudios observacionales

 

En enero del 2018 se publicó en una revista especializada en el tema ( Journal of Affective Disorders) una revisión sistemática y metaanálisis dosis-respuesta de 24 estudios prospectivos de cohorte (1.959.217 personas/año), que reveló cómo una dieta saludable, independientemente del tipo (Dieta Mediterránea, Saludable/Prudente) se asociaba con un menor riesgo de síntomas depresivos a lo largo del tiempo (las Odds ratios oscilaron de 0,64 a 0,78, de forma lineal, dosis-respuesta: P< 0,01). (13)

 

De igual forma, una dieta de un Índice Inflamatorio relativamente bajo se asoció con una ligera reducción de síntomas depresivos (OR: 0,81), aunque tal asociación no fue lineal (dosis-respuesta).

 

Llamó la atención en esta revisión el impacto favorable del consumo de vegetales y pescado, pues se asoció con significativas reducciones del riesgo: 14% y 18%, respectivamente, pero no el de otros alimentos de contrastada calidad (fruta).

 

Sin embargo, en este trabajo, en el que participó Miguel Ángel Martínez González (SUN) junto a investigadores holandeses, la asociación inversa entre dietas saludables y depresión no fue evidente cuando, en vez de valorar síntomas depresivos, se valoró depresión, con criterios diagnósticos plenos.

 

No obstante, meses más tarde, en septiembre del 2018, se publicó en Molecular Phsychiatry, una excelente revisión y metaanálisis de estudios observacionales con resultados fructíferos para los amantes de los alimentos frescos y de temporada.

 

Los responsables del estudio valoraron la asociación entre el riesgo de depresión y diversos modelos dietéticos, en los que se utilizaron variados sistemas de puntuación para valorar el grado de adherencia a los mismos. (14)

 

Los modelos dietéticos analizados fueron el índice de Alimentación Saludable (HEI), Enfoque Dietético para Detener la Hipertensión (DASH), el Índice de Alimentación Saludable Alternativo (AHEI), el Índice Inflamatorio Dietético y la Dieta Mediterránea.

 

El conjunto de estudios evaluados fue muy relevante: 20 estudios longitudinales y 21 estudios transversales.

 

De esta forma, pudieron comprobar que la Dieta Mediterránea fue el modelo dietético más efectivo para reducir el riesgo de depresión. Así, según los 4 estudios longitudinales de mayor rigor y calidad científica del conjunto analizado,  una mayor adherencia a la citada Dieta Mediterránea se asoció con una reducción del 33% del riesgo de desarrollar esta enfermedad mental (RR: 0,67; IC 95%: 0,55-0,82).

 

Además, un consumo de alimentos con un bajo Índice Inflamatorio Dietético también se asoció con un menor riesgo de depresión: un 24% de reducción (RR: 0,76; IC 95%: 0,63-0,92).

 

Llegado a este punto del tema, bueno es que recordemos que los alimentos que contribuyen a elevar más los biomarcadores inflamatorios se identifican con los ultraprocesados, grasas trans y refrescos azucarados. Al contrario, los productos frescos y de temporada, a base de fruta y vegetales, reducen los citados índices inflamatorios, al igual que los frutos secos, legumbres, granos enteros y aceite de oliva virgen extra. (15) Esto es, los alimentos que convergen en una Dieta Mediterránea exhiben un significativo perfil antiinflamatorio.

 

Los frutos secos forman parte de la Dieta Mediterránea, y también contribuyen a su efecto antidepresivo

 

Tratamiento de la depresión con Dieta Mediterránea

 

Después de valorar el efecto preventivo de depresión mental por parte de una dieta saludable, como la Dieta Mediterránea, bueno será analizar su posible efecto terapéutico de depresión, una vez establecida, complementario al tratamiento médico y psicoterapéutico. Para ello, vamos a tener la oportunidad de bucear en verdaderos estudios experimentales, los de mayor rigor científico.

 

Estudio experimental efectuado en adultos

 

En enero del 2017 se publicó en una revista de gran relieve (BMC Medicine) un notable estudio experimental (The SMILES trial), de autoría australiana (Universidad de Melbourne), que reveló cómo unos buenos hábitos dietéticos pueden mejorar ostensiblemente la salud mental de adultos (40 años de media) afectos de depresión mayor, moderada y severa. (16)

 

Se trata de un ensayo clínico controlado, ciego único, de 12 semanas de duración, donde los participantes fueron distribuidos por mecanismos de aleatorización en dos grupos, el de intervención (33 sujetos) y el de control (34 participantes).

 

Pero ¿qué requisitos debían reunir los voluntarios para participar en esta investigación?

 

Debían ser adultos afectos de depresión, según el Manual Diagnóstico y Estadístico de  Trastornos Mentales, de la Sociedad Americana de Psiquiatría (DSM-IV-TR), de una gravedad media o alta, esto es, con una puntuación de 18 o más puntos en la Escala de Calificación de Depresión de Montgomery-Asberg (MADRS),  y cuya dieta fuera muy poco saludable por su pobreza en vegetales, fruta, fibra dietética, proteínas magras y su abundancia en ultraprocesados, bebidas azucaradas, aperitivos salados (salty snacks) y carnes procesadas.

 

Además, no debían sufrir trastorno bipolar (I y II),  alteraciones de la personalidad, ni haber comenzado un nuevo tratamiento médico o psicoterapéutico en las dos semanas previas, entre otros criterios de exclusión.

 

Grupo de intervención

 

La intervención dietética, llevada a cabo por un dietista cualificado, consistió en 7 sesiones (las cuatro primeras, semanales; las tres restantes, cada dos semanas), con entrevistas motivacionales, de asesoramiento dietético personalizado, fijación de metas, de una hora de duración, a fin de aumentar la adherencia a la dieta recomendada (ModiMedDiet), similar a nuestra Dieta Mediterránea.

 

Se aconsejó consumir alimentos de los siguientes 12 grupos: cereales integrales, con granos enteros  (5-8 porciones por día); vegetales (6 por día); fruta (3 por día), legumbres (3-4 por semana); alimentos lácteos bajos en grasa y sin endulzar (2–3 por día); nueces crudas y sin sal (1 por día); pescado (al menos 2 por semana); carnes rojas magras (3-4 por semana) , pollo (2-3 por semana); huevos (hasta 6 por semana); y  aceite de oliva (3 cucharadas al día).

 

Dado que el objetivo del estudio no fue perder peso corporal, se permitió que la ingesta fuera a placer (ad libitum).

 

Efecto antidepresivo de la dieta Mediterránea: El pescado azul (besugo) es un notable representante de nuestra dieta patrimonial.

 

Pero sí que se recomendó que no se consumieran alimentos «extras», poco saludables,  como los dulces, los cereales refinados, los alimentos fritos, los alimentos rápidos, las carnes procesadas y las bebidas azucaradas (no más de 3 por semana). El consumo de vino tinto o blanco más allá de 2 bebidas estándar por día y todos las demás bebidas alcohólicas (por ejemplo, licores, cerveza) se incluyeron dentro del grupo de alimentos "extras". Se aconsejó a las personas que en caso de beber alcohol, seleccionaran preferentemente vino tinto y sólo con las comidas.

 

El reparto del aporte energético fue como sigue: proteínas, un 18% de la energía total; las grasas, un 40% ; carbohidratos 37% ; fibra, un 3%.

 

Es necesario precisar que las 33 personas asignadas a este grupo de intervención recibieron un cesto alimentario, con los principales componentes de la dieta, así como recetas y planes de comidas.

 

Grupo control: apoyo social

 

Los participantes del grupo de control recibieron sesiones (también siete, de una hora de duración) consistentes en cierto apoyo social, pues hablaron de deporte, música, noticias y  se les proporcionó entradas de cine como compensación por su tiempo y participación en el estudio, además de una sesión de asesoramiento dietético al término del ensayo.

 

Resultados

 

A la conclusión del estudio, se observó que los asignados al grupo de intervención dietética experimentaron una significativa mejoría de su cuadro depresivo, ya que la puntuación media en la Escala de Calificación de Depresión de Montgomery-Asberg (MADRS) fue sensiblemente menor que la del grupo control (gran tamaño del efecto, según la d de Cohen: -1.16, muy por encima del 0,2, de efecto pequeño y que incluso del 0,8, indicativo de alta magnitud), entendiendo que, en esta escala, a mayor puntuación, mayor grado de depresión.

 

Por otra parte, la remisión clínica, definida como una puntuación del MADRS inferior a 10 puntos, se observó en el 32,3% de los integrantes del grupo experimental, en tanto que sólo se apreció en el 8% de los que simplemente recibieron el apoyo social (grupo control).

 

También la citada intervención dietética redujo significativamente los síntomas de ansiedad, según la Escala de Ansiedad y Depresión Hospitalaria (HADS), con respecto al grupo control.

 

Es crucial destacar que esta boyante respuesta fue independiente de cualquier cambio en el Índice de Masa Corporal, en el nivel de actividad física, consumo tabáquico y en la denominada autoeficacia.

 

“Estos resultados indican que la mejora dietética puede proporcionar una estrategia de tratamiento eficaz y accesible para el manejo de este trastorno mental altamente prevalente, cuyos beneficios podrían extenderse a la gestión de las comorbilidades comunes”, concluyeron los responsables de este solvente estudio experimental.

 

Bien cierto es que una Dieta Mediterránea no sólo puede comportarse como un tratamiento complementario al convencional de la depresión mental, sino también al de las enfermedades que frecuentemente acompañan y mortifican a estos pacientes: obesidad, diabetes, Síndrome Metabólico, enfermedades cardiovasculares, entre otras.

 

Intervención dietética en adolescentes y jóvenes con depresión

 

Un par de años más tarde, en octubre del 2019, se publicó otro estudio experimental, también de autoría australiana (Universidad de Sydney), que valoró el impacto de una intervención con una dieta saludable en el estado clínico de pacientes con depresión, pero en este caso de edad inferior, jóvenes y adolescentes, de 17 a 35 años. (17)

 

En esencia, en esta investigación, una pequeña muestra de jóvenes adultos, estudiantes universitarios, con dieta  poco saludable y depresión moderada, fueron asignados aleatoriamente a una breve intervención dietética de 3 semanas (grupo experimental o de intervención: 39 participantes) o a su dieta habitual (grupo control: también 39 voluntarios).

 

Los resultados también fueron muy fructíferos para los que siguieron una dieta a base de productos procedentes de las plantas, como fruta, vegetales, frutos secos, aceite de oliva virgen, así como pescado, huevos y lácteos, proteínas magras, entre otros, pues refirieron sufrir significativamente menos síntomas depresivos que los del grupo control, según las escalas utilizadas (d de Cohen: -0,65, según Centro de Escala de Depresión de Estudios Epidemiológicos; CESD-R; y 0,75 d Cohen, en la Escala de Ansiedad y Estrés de depresión– subescala de depresión 21; DASS-21-D).

  

En las siguientes líneas vamos a referir los criterios de inclusión y de exclusión, la naturaleza de la intervención dietética y los resultados.

 

Criterios de inclusión

 

Los pacientes seleccionables debían ser adolescentes o adultos jóvenes (de 17 a 35 años), con síntomas moderados o altos de depresión, según una escala conocida (puntuación superior a 7 puntos en la escala DASS-21-D,  Depresión, Ansiedad y Estrés-21),  y con  una dieta deficiente, poco saludable (más de 57 puntos en el Screener de grasa dietética y azúcar), según la Guía Australiana para la Alimentación Saludable. (18) En caso de estar recibiendo tratamiento antidepresivo (médico o psicoterapéutico) debían mantenerlo, al menos, hasta las dos semanas previas al ensayo.

 

Criterios de exclusión

 

Los participantes no podían ser elegibles en los siguientes supuestos: mujeres embarazadas, sufrir otra enfermedad mental diferente a la depresión o ansiedad, consumo reciente de drogas ilícitas, antecedentes de trastornos alimentarios, o sufrir otra enfermedad en la semana previa.

 

Si nos fijamos bien, los criterios de inclusión y exclusión de este ensayo clínico son muy similares a los establecidos en el anteriormente descrito para adultos, el SMILE.

 

Efecto antidepresivo de la Dieta Mediterránea: en España hay fruta fresca durante todo el año

 

Intervención

 

Los asignados aleatoriamente al grupo de intervención recibieron de un dietista cualificado una información sobre la dieta a seguir, a través de un vídeo de 13 minutos. También se les proporcionó un folleto que respondía a las preguntas más frecuentes sobre el tema. Además, fueron objeto de breves llamadas telefónicas, de 5 minutos,  los días 7 y 14 del estudio,  a fin de resolver las dudas que pudieran surgirles.

 

Para aumentar el grado de adherencia a la intervención dietética propuesta se les obsequió con una cesta de comida, que incluía aceite de oliva, mantequilla de nueces natural, frutos secos y semillas (nueces, almendras, semillas de girasol) y especias (canela y cúrcuma).

 

Dado que el asesoramiento fue relativamente breve (el citado vídeo y dos llamadas telefónicas), sin entrevistas personales como en el estudio anterior, decidieron bonificar con 60$ para cubrir una parte de los gastos en alimentos, observables en las facturas correspondientes.

 

Pero ¿qué información se les ofreció realmente?

 

Se instruyó a los participantes para que aumentaran la ingesta de los siguientes grupos de alimentos: verduras (5 porciones al día), frutas (2-3 por día), cereales integrales (3 por día), proteínas (carne magra, aves de corral, huevos, tofu, legumbres; 3 por día), lácteos sin endulzar (3 por día), pescado (3 por semana), frutos secos y semillas (3 cucharadas al día), aceite de oliva (2 cucharadas al día), especias (cúrcuma y canela; 1 cucharadita la mayoría de los días). Por el contrario, se les instruyó que disminuyeran los carbohidratos refinados, el azúcar, las carnes grasas o procesadas y los refrescos.

 

Grupo control

 

Los 39 participantes del grupo control siguieron con su dieta habitual y no recibieron información dietética alguna, regalos ni bonificaciones económicas. Simplemente se les pidió que regresaran a las tres semanas del estudio.

 

Resultados

 

A la conclusión del estudio se observó que los que recibieron la intervención dietética tuvieron una puntuación media significativamente más baja de síntomas depresivos, según una escala (CESD-R), que mide fiable y válidamente los síntomas definidos en el Manual Diagnóstico y Estadístico de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (DSM-V) para un episodio depresivo importante, con respecto a los integrantes del grupo control (p = 0.007, d Cohen = 0.65). 

 

También en la escala CESD-R, a mayor puntuación, depresión más severa (de 0 a 60 puntos), según se responde a un cuestionario de 20 preguntas, valoradas de 0 (no en absoluto o menos de un día) a 3 puntos (casi todos los días durante 2 semanas).

 

La otra escala que se utilizó para valorar el estado anímico de los participantes (resultado secundario), la Escala de Estrés, Ansiedad y Depresión-21 (DASS-21), cosechó buenos frutos para los que se beneficiaron de la intervención dietética versus los que siguieron con su dieta habitual (p=0,0002, D Cohen=0,75).

 

Por otra parte, estos buenos resultados fueron independientes de otras variables de confusión (bien ajustadas en el diseño y análisis), como el Índice de Masa Corporal y el nivel de actividad física.

 

Además, en una llamada telefónica, realizada a los tres meses de la conclusión del ensayo, se comprobó que la reducción de la sintomatología depresiva se mantuvo, a tenor de lo visto en una de las escalas utilizadas (DASS-21-D).

 

Por otra parte, el asesoramiento dietético recibido por los integrantes del grupo experimental facilitó un alto grado de adherencia a la dieta aconsejada, según lo referido por ellos mismos y lo objetivado por espectrofotometría de la palma de las manos (para medir la luz y el color amarillo, reflejados en la piel), que constató una buena ingesta de flavonoides y carotenoides, procedentes de fruta y vegetales.

 

Otro detalle importante de este ensayo es que el efecto antidepresivo de la intervención pareció depender más de la reducción de los ultraprocesados que del aumento de la adherencia a los alimentos saludables, según apreciaron los investigadores del mismo.

 

Comparación con el estudio SMILES

 

Si bien el SMILES es el primer estudio experimental de calidad contrastada que revela cómo una dieta saludable reduce la sintomatología de adultos con depresión mayor, este último estudio comprueba lo mismo con adolescentes y jóvenes adultos (17 a 35 años).

 

Si el ensayo SMILES ha obtenido resultados aún más fructíferos (d Cohen de -1,16) que el de jóvenes (d Cohen: 0,65), es porque utilizó un procedimiento más sensible, la Escala de Calificación de Depresión de Montgomery-Asberg (MADRS), en la que se  evalúa la depresión mediante una entrevista personal con un profesional entrenado.

 

Cuando se emplean escalas menos sensibles, como el POMS, que es una escala de calificación psicológica utilizada para evaluar sentimientos transitorios de tensión, depresión, ira, fatiga, vigor y confusión, no se obtienen iguales resultados (nulos).

 

También es preciso destacar que ambos ensayos han comprobado que la intervención dietética mejora significativamente la ansiedad de los participantes, con respecto al grupo control, según las escalas utilizadas (DASS-21, para adolescentes y jóvenes; HADS, para adultos). Muy pocos estudios se han diseñado para valorar el impacto de una intervención dietética en cuadros de ansiedad.

 

En cuanto al grupo control, parece que en el ensayo SMILES se mimó más a los participantes (apoyo social durante 7 sesiones de una hora) que en el efectuado por miembros de la Universidad de Sydney, en donde no se les dedicó nada de tiempo. ¡Ojo! que esto no es un aspecto baladí, dado que puede aumentar el riesgo de sobreestimar resultados en el grupo experimental.

 

Las aceitunas son la fuente de uno de los alimentos más saludables de la Dieta Mediterránea: el aceite de oliva virgen extra.

 

Hipótesis plausibles

 

Para saber los posibles mecanismos esgrimidos por nuestro modelo dietético para reducir el riesgo de esta enfermedad mental, es crucial conocer las alteraciones observadas en los pacientes que la sufren, por si realmente pudiera prevenirlas o contrarrestarlas.

 

Pues bien, en los pacientes que sufren depresión mental se han apreciado una serie de alteraciones inflamatorias (aumento de biomarcadores inflamatorios en el plasma), metabólicas (resistencia insulina, desajuste de la homeostasis de la glucosa, elevaciones de homocisteína en sangre) y disfunción endotelial, que parecen operar causando daño cerebral por estrés oxidativo, entre otros mecanismos.

 

Empecemos con la disfunción endotelial, esto es, con la alteración de las células de los vasos cerebrales en íntimo contacto con la sangre, muy frecuente en los pacientes que sufren depresión.  Pero, ¿qué relación podrá tener aquélla con ésta? Pues dado que las células endoteliales son capaces de sintetizar y segregar el denominado factor neurotrófico derivado del cerebro (FNDC), (19) un péptido imprescindible para el desarrollo de los axones, la supervivencia neuronal y la plascticidad cerebral, (20) es fácil colegir que si se produjera un disturbio del endotelio se reducirían los efectivos del citado FNDC, que conduciría a una alteración neuronal progresiva (21). Pues bien, un descenso de este factor neuroprotector se ha visto en la depresión, al igual que su aumento por la acción de antidepresivos. (22)

  

En este momento ya podemos decir que son múltiples los estudios científicos que han revelado cómo la Dieta Mediterránea ejerce una relevante protección endotelial, dado que mejora sensiblemente la función de las células endoteliales, sobre todo por la acción del aceite de oliva virgen extra, rica en ácido oleico y en polifenoles antioxidantes (oleuropeina, hidroxitirosol, oleocantal, entre otros). (23-28) Quizá por esta vía podría contribuir a reducir el riesgo de depresión.

 

Ahora continuaremos con los mediadores inflamatorios, notablemente aumentados en los pacientes con depresión, especialmente las denominadas interleucinas 1 y 6, así como la proteína C reactiva,(29-33) las cuales pueden inhibir la expresión del FNDC, interferir con el metabolismo de ciertos neurotransmisores y alterar al RNA mensajero neurotransmisor.

 

Obviamente, como era de esperar,  la Dieta Mediterránea reduce los niveles sanguíneos de estas citoquinas y mediadores inflamatorios. (34-38)

 

Las alteraciones metabólicas asociadas a la depresión, como el aumento de resistencia a la insulina y alteración de la regulación de la glucosa, también son contrarrestadas y evitadas por el conjunto de alimentos propios de la Dieta Mediterránea, (39 ) que actúan sinérgicamente, incluso protegiendo el hipocampo, área cerebral especialmente vinculada con el estado de ánimo. (40,41)

 

Las moras enriquecen la Dieta Mediterránea por su extraordinaria riqueza en antioxidantes

 

Efectivamente, el consumo de fruta, vegetales, aceite de oliva virgen extra y frutos secos reducen factores de riesgo cardiovascular (hipertensión arterial, diabetes, dislipemias), como se ha observado en diversos estudios. (42-44)

 

Estos alimentos exhiben relevantes propiedades antioxidantes y antiinflamatorias por su afortunada composición, muy rica en polifenoles, que contribuye a frenar decisivamente el daño neuronal atribuible al estrés oxidativo, que parece imperar en la depresión mental. (45)

 

Otro mecanismo por el que los integrantes de la Dieta Mediterránea podrían reducir el riesgo de depresión tiene que ver con su capacidad de enriquecer la calidad y variedad de la microbiota intestinal, imprescindible para tener saneado el eje microbiota-intestino-cerebro, que en la depresión mental parece alterado. (46)

 

Así, cuando hay una disbiosis o empobrecimiento de la microbiota intestinal se ha observado una mala modulación de la respuesta al estrés, de la función inmune, así como de la neurotransmisión y neurogénesis. (47)

 

Por ejemplo, se sabe que el trasplante de microbiota intestinal de pacientes con depresión a ratones libres de microbiota resultó en comportamientos similares a la depresión en comparación con la colonización de “microbiota saludable”, procedente de personas sanas (controles sanos). (48)

    

Es preciso investigar más sobre la abundancia relativa de las bacterias que constituyen nuestra flora intestinal (microbiota), como Firmicutes , Actinobacteria y Bacterioidetes.

 

La fruta es un elemento crucial de la Dieta Mediterránea

 

Apunte final

 

En fin, parece que el conjunto de alimentos que integran la Dieta Mediterránea exhiben efectos saludables a todos los niveles, incluso reduciendo tanto el riesgo de depresión mental (prevención primaria) cuanto los síntomas de pacientes que ya la están sufriendo (prevención secundaria), merced a sus poderosos efectos antioxidantes y antiinflamatorios, que neutralizan los procesos de oxidación e inflamación, respectivamente, involucrados en los mecanismos patogénicos de las enfermedades crónicas, no comunicables, principales causas de enfermar y morir en el mundo.

 

Bibliografía:

 

 

1. World Health Organization. Depression fact sheet 2018 [Available from: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs369/en/.

 

2. Steel Z, Marnane C, Iranpour C, Chey T, Jackson JW, Patel V, et al. The global prevalence of common mental disorders: a systematic review and meta-analysis 1980-2013. Int J Epidemiol. 2014;43:476–93.

 

 

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Comentarios

Inmaculada Hernández 23/12/2019 23:02 #6
Félix has realizado una exposición impecable, científica, minuciosa, amplia, documentada y profunda. Es apasionante y compleja la interrelación del funcionamiento del cuerpo humano con sus estilos de vida. Continuas con los magníficos beneficios que nos aporta la Dieta Mediterránea en general y el aceite de oliva virgen extra en particular entre los que señalas su relevante protección endotelial y del área cerebral, hipocampo, vinculada especialmente con el estado de ánimo. Constituyendo así el modelo dietético más efectivo para reducir el riesgo de depresión. Nos recuerdas la importancia de adquirir hábitos saludables y nos invitas a consumir productos que forman parte de modelos dietéticos aconsejables, al tiempo que nos alertas de qué productos son perjudiciales para la salud y el porqué. Tu labor como profesional y tu deseo de velar por la buena salud física, base de calidad de vida, son encomiables. Muchas gracias y felices fiestas navideñas.
Pedro Artola 14/12/2019 10:42 #5
Muy buen estudio: - Pienso que las conclusiones de este artículo de investigación, deberían de ser publicadas en algún medio, donde se diera a conocer más ampliamente. - Podemos, con muy poco, (consumo de café, dieta mediterránea y acción aeróbica), hacer mucho por nuestra salud, porque de otra manera, ¡se sufre y hacemos sufrir tanto! Si la sociedad supiese estos datos y porcentajes se cuidaría más, para vivir una vejez en mejores condiciones. Saludos y Gracias.
Juan Pablo Pérez Eguiluz 05/12/2019 20:28 #4
Si siempre he sido un seguidor de la dieta Mediterránea, interés y deseo acrecentados leyendo artículos tan excelentes como este, ahora, viendo el efecto antidepresivo que ejerce este modelo dietético, aumentará, si cabe, mi adherencia al mismo. He sufrido depresión y cualquier estilo de vida que incida para que no vuelva a sufrirla lo seguiré fielmente. Se pasa tan mal, que visto lo aquí referido, más vale que hagamos más deporte y comamos saludablemente. sin ultraprocesados ni porquerías, que tanto pululan por ahí. Muchísimas gracias a este medio digital por publicar contenidos de tanta calidad. Y, por supuesto, al autor de los mismos. Enhorabuena.
Gema Ugarte 05/12/2019 20:18 #3
Cuánto echo en falta leer artículos como éste, con sorprendente componente científico que no impide que se entienda bien, gracias a un esmerado lenguaje, en absoluto crítico o ambiguo, con didáctica y pedagogía plenas. Me ha gustado mucho porque todo lo referente a hábitos de vida saludables me interesa, en aras a mejorar mi salud y la de mi familia. Con éste lo he conseguido plenamente. Seguiré leyendo artículos de este blog, que veo que hay muchos. Enhorabuena al doctor Martín. Muchas gracias.
Francisco 05/12/2019 16:42 #2
Cuando te leo, Félix, me animo a hacer ejercicio, a intentar comer lo adecuado.... Muchas gracias, Félix. ¿Y qué es más importante que la salud? Qué bueno es todo lo que nos anime a hacer las cosas como hay q hacerlas! Enhorabuena!!
Ana Méndez 05/12/2019 12:08 #1
Exhaustivo y profundo artículo sobre una enfermedad que a todas nos preocupa, pues vemos a cantidad de gente, próxima o no, con ella. Es una suerte y un descubrimiento feliz que una dieta saludable pueda reducir su riesgo, incluso los síntomas de la misma, una vez que se está sufriendo. La información que has transmitido con tan buena didáctica y fuerte veracidad científica hace todo más creíble y posible. Si, además, la actividad física y el café también pueden ejercer un efecto antidepresivo, habrá que hacer más ejercicio y beber más café. Lo bueno de ello es que son cosas, hábitos muy accesibles y que nos pueden beneficiar a todos los niveles, según muestras en tus artículos desde hace años. Enhorabuena y muchas gracias por tu gran trabajo divulgador.

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