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De todo un poco…

Vidal Holgado

Ya no migran las cigüeña

Cuentan de un pueblo del que no emigran las cigüeñas, observan desde el amanecer, oteando desde sus nidos, en lo alto de las torres, que abundan entre la población humana los individuos con características raciales, rasgos y atuendos africanos, confundidas, creen estar en su destino invernal. 


Vivo en Ávila y me está pasando lo mismo que a las cigüeñas, aunque sea a ras de suelo. Cuando me muevo por sus calles, y desde hace tiempo, observo que la cantidad de africanos y sin tener en cuenta otras procedencias, no necesito contarlos, se aprecia a simple vista, su número supera con creces lo que estadísticamente podría considerarse una proporción razonable, admito que lo de razonable para cada cual tendrá un valor diferente, para mí lo es, y pienso que las autoridades nos mienten cuando nos informan sobre el número de extranjeros que entran para quedarse. 

 


Quizá sea que en Ávila se nota más que en poblaciones más grandes, donde quedan más diluidos, aunque, últimamente, se hacen notar en todas partes, ha superado el grado de preocupante el aumento de conductas indeseables protagonizadas por extranjeros, admitidos inadecuadamente y posteriormente abandonados a su suerte, no dejándoles otra opción, para subsistir, que delinquir, basta saber que Barcelona, en otros tiempos buque insignia, es hoy conocida internacionalmente como ciudad sin ley,  no es la única, el fenómeno va en aumento y se extiende cada día más, y no se ve que se estén tomando medidas para evitarlo. 

 


En Ávila, todavía, no tenemos un serio problema de delincuencia, de momento, las ciudades pequeñas tienen algunas ventajas, nos conocemos casi todos y eso frena, pero todo se andará si seguimos así. Importamos extranjeros, sin oficio ni beneficio, mientras nuestros jóvenes tienen que marcharse, y tristemente los mejor preparados son los que se ven más obligados a emigrar. Nadie se ocupa de una ciudad en la que brillan por su ausencia las empresas y la industria, no ya de alta tecnología, sino solamente de características acordes con los tiempos que vivimos, y unas comunicaciones tercermundistas, baste como ejemplo que meter en la línea férrea hacia Madrid un tren a mas de 50 Km/h corre un grave riesgo de descuajaringue, ni las diligencias del XIX.

 

Así que, si los jóvenes se marchan y los viejos se mueren, quien visite Ávila dentro de veinte años, no sabrá en qué país está, queda la esperanza de que al menos la muralla resista como testimonio del pasado, que todo podría ser que, lo que las malas lenguas, que otros niegan, no pudo ejecutar el Ayuntamiento por falta de presupuesto, se encarguen de ejecutarlo los nuevos pobladores, que iconoclastas, y otras cosas peores, ya han demostrado ser. ¿Y si lo que ocurre en Ávila no es mas que un reflejo de lo que sucede, no ya en toda España, sino en Europa? 

 


No admito el reproche de quienes te lanzan a la cara, cuando dices que el rescate de las ONGS en el mar en un puro cachondeo que, si quieres dejar que se ahoguen, tampoco estoy de acuerdo con quienes dicen que quien quiera inmigrantes que se los lleve a su casa, el tema es muy complejo, todos los casos no son iguales y por tanto necesitan un trato diferente. Verá Vd. no me considero tan malvado como para negar auxilio a quien lo necesite, lo que pasa es que cuando procurar el bienestar de los demás pone en grave riesgo el mío y el de los míos, me lo pienso muy mucho, lo siento, no tengo madera de héroe ni de mártir y tampoco vocación de santo, respondo como el común de los mortales, y seguramente estaría dispuesto a prestar ayuda antes que muchos hipócritas que tanto hablan y llegado el momento se portarían peor que yo, se les ve, que no nos tomen por imbéciles. Respeto y admiro a quien sienta un pobre a  su mesa, pero no tengo ningún aprecio a quien presume de ejercer la caridad y lo que hace es sentarlos en la mesa de los demás y cobrar por ello. 

 


Otro argumento que te arrojan a la cara es el de que: bien que nos gusta librarnos del frio en invierno, del calor en verano, disfrutar de un móvil de última generación y un buen televisor LED, que eso es posible gracias a recursos y materias primas procedentes de esos países, donde obligamos a su gente a emigrar porque les expoliamos, pues sí, en eso creo que tienen bastante razón, pero mire Vd., para eso tampoco me han pedido permiso. 

 

Así que no tengo ningún sentimiento de culpa, y no me importaría pagar un poco mas cuando compro un teléfono e incluso que se dediquen parte de mis impuestos  a ayudarles, con lo que no estoy de acuerdo es con el empleo que se hace de los recursos aportados, en muchos casos, solo llega una cantidad ínfima a quienes van destinados, se reparten con tanta alegría y con tan poco control, que muchas organizaciones los consumen en su propio mantenimiento y dedican migajas a sus fines, todos no son iguales, de acuerdo, pero, porque haya gente seria y formal, ¿hay que tratar a los aprovechados y sinvergüenzas con tanta laxitud? 

 

En definitiva, mi impresión es que, en asuntos de inmigración, Europa lo está haciendo muy mal, lo comprobamos a diario con las noticias que nos llegan y los cotidianos espectáculos a los que, atónitos y demasiadas veces impertérritos, asistimos, lo pagaremos muy caro. 

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