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De todo un poco…

Vidal Holgado

¿Orgullosos?, ¿de qué?

Aunque las ollas políticas estén en plena ebullición y sea difícil resistirse a meter el cucharón para comprobar los ingredientes y el grado de cocción, aguantemos la tentación y esperemos al resultado final del condumio, aunque con tanto pinche y cocinero, ya se sabe, donde todo dios mete mano, el resultado no suele ser bueno, pero, en fin, esperemos.
El asunto en candelero de la semana ha sido la manifestación del orgullo gay. Cada uno puede enorgullecerse de lo que le salga de los nísperos o las nísperas, pero la verdad, queda mejor enorgullecerse de ser el primero de la promoción, digamos de ingenieros de caminos canales y puertos, no por nada, solo porque yo creo que cuesta más conseguirlo.

 


Hay que reconocer que capacidad de convocatoria tienen, será porque el fenómeno se produce en más de medio mundo y en el resto porque les dan de palos, que sino pues seguro que también. Si, mal, muy mal que les traten así, pero aquí se produce el mismo fenómeno que cuando el cura sermonea y reprende a sus feligreses, durante su admonición dominical, por los pecados que cometen los que no pisan la iglesia, es en los países en que ya tienen reconocidos sus derechos y la protección de las leyes, lo tienen más fácil y hasta se permiten chulear, donde reivindican, no tengo claro ya que, como no sea conseguir que mentes obtusas, a las que cuesta aceptar su condición, cambien de mentalidad, pero creo que comportamientos como los observados en el último evento no contribuyen precisamente a que tal cosa suceda, más bien al contrario.

 


El cambio observado en la celebración, a lo largo de las sucesivas convocatorias, desde luego que ha sido a peor, al menos en Madrid, a mi me gustaban mas las manifestaciones de hace unos años, sé que hay mucha gente a quien no le han gustado nunca y siguen sin gustarle, respeto sus sentimientos, pero nadie puede negar que como espectáculo carnavalesco tenían su mérito, con sus reinonas, enjalbegadas de maquillaje, fondonas o de buen ver, vestidas como esperpentos de colorines, para provocar sentimientos, no se como definirlos, ni a quien, ni cuales, pero que no dejaban a nadie indiferente, eso seguro, y aquellos gaymachorros, ataviados con cuero negro y metal, con sus gorras gestaperas, sus arneses y sus tangas marcadores de paquete y metidos en la raja del culo, ¿qué ha sido de ellos?, porque, al menos yo, en esta última convocatoria no los he visto, si que se han observado algunas chorras y domingas al aire, pero estaban como desangeladas, les faltaba aparejo, y que decir del tal Sergio enseñaculo, alguien debería haberle dicho que a partir de cierta edad, enseñar partes pudendas no queda muy estético, seguramente lo hizo porque pensaba estar mostrando su lado mas fotogénico, pero mal, muy mal.

 


Mal, muy mal también lo que les han hecho a los de ciudadanos, pero bien pensado igual algo si que se lo merecían, claro que, que eso se lo haya dicho el sr. ministro del Interior, no deja de tener su guasa, por no decir cosas mayores, ¿de verdad que merece la pena presentarse en algunos sitios por arañar unos votos?, pero si el espectáculo, como reivindicativo de algo, está totalmente desacreditado, lleno de toda clase de banderas, de partidos, de sindicatos, de asociaciones de todo tipo y de comparsas, unos buscando votos, otros su parte en el pastel de subvenciones, algunos de todo y otro directamente haciendo el gili, difunden el mensaje de que solo se puede ser demócrata si se es de izquierdas y homosexual o al menos simpatizante, pues no, no somos pocos los que pensamos que se puede ser homosexual, de izquierdas y demócrata, y hasta buena persona, pero que no tenéis la exclusividad, así que no os la adjudiquéis y mucho
menos se lo neguéis a los demás, eso hace que seáis muy poco creíbles y que muchos pensemos que entre vosotros abunda gente que adolece totalmente de lo que presume.

 


Eso de emplear el anglicismo gay para identificarlos, tampoco lo llevo muy bien. Existiendo palabras mas que suficientes en castellano para definir cualquier concepto, me fastidia tener que recurrir, en mas de una ocasión, al diccionario de inglés para enterarme, y más cuando, como en este caso, la palabra es de las que suena como un cañón, que la pronuncias y el interlocutor se entera, vamos que si se entera. Pero, en fin, debe ser que gay otorga como mas categoría, es como si fuera la leche, y LGBTI. 

 

Ya ni te cuento, como si fuera la releche, como si tuvieras varias licenciaturas y algún que otro doctorado, si además eres de izquierdas se te convalida el título de demócrata, entonces ya el súmmum, como además los medios se encargan de meter en todas las sopas, a todas las horas y en todas las molleras el concepto y sus bondades, pues nada, atrévete a llevar la contraria, que te crucifican, así pasa lo que pasa, como lo que cuentan que pasó en aquel pueblo de León un martes, a la solana de febrero en la tertulia de jubilados, que llegó Genaro diciendo:
-Me han dicho que el hijo de Faustino es homosexual.
-¡Quiá hombre!- contestó Desiderio- eso no puede ser, pero si no tiene estudios, como mucho será maricón.
Pido disculpas por el uso de la palabra, aunque no de muy buena gana, si alguien se siente ofendido es su problema y no mi intención, pero la gente se ha vuelto muy susceptible y una disculpa cuesta poco. No empleo maricón en su acepción peyorativa, es que me gusta mucho más que gay, que me fastidia cantidad, a quien no le guste pues que no la use, que utilice otra, él se lo pierde, sonará menos contundente, quien se enorgullece de su condición debería usarla, anda, que no queda bien, -SI, MARICÓN- ¿y qué?, a mucha honra, y ahora vas y lo cascas.

Comentarios

a pesar de todo, orgulloso 15/07/2019 08:24 #1
que holgado se ha quedado el Sr. Vidal...

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