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De todo un poco…

Vidal Holgado

Legítima defensa y proporcionalidad

Hace quince días me referí en mi escrito al artículo leído sobre la condena a Borja el altruista y expresaba mis dudas en cuanto al ajuste del relato a la realidad, debido a lo exagerado de alabanzas y descalificaciones expresadas y a la magnitud de la condena, costaba creer que, si los hechos se parecían a lo relatado, un juez pudiera ser tan cazurro, salvo que se le hubiera ido la olla.

 

Pues esta semana me encuentro un artículo enmendando la plana, baste decir que empieza aclarando que Borja no era relaciones públicas de la discoteca sino portero y todos sabemos que ese colectivo no goza precisamente de buena reputación, a partir de ahí convierten a Borja en un villano. No sé, aunque me lo imagine, a que intenciones puede obedecer semejante artículo, pero no me ha gustado nada de nada, si tengo que elegir, por supuesto, prefiero el primero, los dos ignoran a la víctima, el segundo ni la menciona, que no es otra que la atracada y pateada, solo faltó que la convirtieran en culpable, a quien se le ocurre ir al trabajo a altas horas de la madrugada, por una calle semidesierta y portando un bolso, si es que van provocando, no te fastidia.
Me pongo a pensar en los conceptos de defensa propia, legítima defensa y proporcionalidad de la respuesta.

 

¿Se puede considerar defensa propia cuando se ejerce en defensa de terceros?, parece que la propia definición lo contradice, supongo que habrá que acudir a la recurrente razón de grado de consanguinidad o afinidad con la víctima, no es lo mismo actuar en defensa de tu hija que de la del vecino, en el primer caso ni te lo pensarás, pero en el segundo, quién sabe, si te puede acarrear desgracias, ¿serás egoísta o cumplirás como buen ciudadano?.

 

La condena me hace recordar la impuesta a aquel octogenario que, después de recibir, tanto su mujer como él, una paliza de muerte en un atraco a su domicilio, también fue condenado a cárcel y a indemnizar por matar a uno de los atracadores. ¿Qué pretenden los autores de estos artículos en defensa de delincuentes?, ¿Qué nos sintamos culpables de pegar un tiro a quien te ha apaleado y robado en lugar de agradecerle el habernos dejado con vida?

 

Proporcionalidad en la respuesta, pues yo pienso que si te obligan a entrar en combate, debes utilizar toda la artillería disponible, debes minimizar la posibilidad de perder, imagínate que presencias como a tu hijo o a tu padre le amenazan con una navaja, adviertes un elevado riesgo de que se cumpla la amenaza, y tienes a manos la tijerita de cortar esquejes y el hacha de partir troncos, seguro que todos nos pondríamos a reflexionar sobre cuál sería la herramienta más adecuada para la situación, y creo que tampoco te lo pensarías mucho en caso de cumplir como buen ciudadano y prestar socorro a un tercero agredido poniendo en riesgo tu integridad, aunque te puede costar dos años y 200.000 euros.

 

Cuando te enteras de ciertos casos, piensas que falla la legislación y debe ser adaptada, mi opinión es que cuando se produce una agresión criminal y salvo que se dé un ensañamiento disparatado, digamos hacer picadillo al agresor, si en la refriega se lleva la peor parte, que reclame al maestro armero.

 

Se podría pensar que soy partidario de la violencia, de eso nada, tengo muy claro que debe ser el último recurso y una desgracia tener que acudir a él, lo que pasa es que me gustaría que quienes predican el buenismo tuvieran razón, pero tengo claro que eso de que todo el mundo es bueno, no es verdad y que muchos de quienes lo predican lo hacen porque viven de ello, no porque se lo crean, y lo que me exaspera es que cuando la violencia la ejercen los delincuentes se trate de buscarle justificación y culpar a la sociedad, pobrecitos, se les margina, se les maltrata, no les queda otra que robar, atracar y violar y cuando quien la emplea lo hace para defenderse, se convierta en un acto aborrecible. Lo que ya es el colmo es que cuando la violencia la ejerce el estado, que entre otras obligaciones tiene la de mantener el orden y las condiciones para que se de una convivencia en paz, se tache a los cuerpos y fuerzas de seguridad con los peores calificativos por ejercer su función y que lo haga hasta gente que se sienta en el Parlamento, que en algunos casos, no solo aceptan, sino que exigen que les guarde la casa la guardia civil, a cuyos agentes no creo que también digan que si alguien aparece a incordiar, se limiten a convencer con buenas razones, muestren el código del buen comportamiento ciudadano y ofrezca ramos de claveles, métodos, por todos sabido, eficacísimos, y total porque se encontraron una cagarruta en el buzón.

Comentarios

Enhorabuena 09/08/2019 13:33 #1
Mi más sincera enhorabuena por el magnífico artículo, sacando a colación un tema que nos afecta a todos y que está muy injustamente legislado por los políticos y aún peor tratado por la Administración de Justicia, que acostumbran a ver las cosas desde la distancia de su pedestal

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